Cántico al Amor

Maria P Gallo

Poeta fiel al portal
Cántico al Amor


A donde te marchaste

¡Oh amado de mi alma!

como un ave volaste,

te fuiste y sin dejar cura

prendada me dejaste de amargura.


¡Oh amado de las rosas!

quitaste por un rato

tú presencia,

y yo sin saber ciencia

prendada de tristezas,

llorando me quedé

entre las cerezas.


¡Oh amado de mi alma!

te busco por arroyos y rosales,

le hablo a las cerezas,

a las piedras rocosas,

y a las frambuesas grandes y olorosas.


Le hablo a los rosales,

a los sapos verdosos

y a los paisajes bellos

y olorosos;

a todos les pregunto

con canto de tristezas

si han visto aquel

que posa en las cerezas.


Más nadie me responde,

me dejan preocupada,

mi alma de tristezas ya prendada.


Habiéndole buscado

en el campo y los pueblos

en las iglesias y hasta en cementerios.


Miré y de repente,

una sombra a lo lejos,

me dijo que danzando,

por los valles y presuras,

pasó aquel que yo más amo,

prendado de hermosura,

brillando como el cielo

de hermosura.



Los valles aplaudían,

los grillos le silbaban,

los conejillos todos se alegraban,

las rosas florecían,

las niñas aplaudían,

las damiselas todas se caían.


¡Oh…éste es mi amado!

me dije en éste tiempo

con gozo danzaré

en éste momento.


Danzando entre rosales,

corriendo entre los valles,

corrí hacia mi amado con dulzura.


Cogí tela de seda,

y me envolví con ella,

para verme más bella;

y me bañé en fragancias olorosas,

me decoré con rosas armoniosas.


Brincando como loca,

sonriendo como cuerda,

danzando como loca en la cisterna;

corrí hacia mi amado

con cánticos de gozo,

con brincos de conejos armoniosos.


Mi amado sonreía,

con brazos abiertos me esperaba,

y yo llena de gozo

saltando como canguro,

le abracé entre mis brazos,

para tenerle más seguro.


Mi amado sonreía,

y me abrazó tan fuerte

entre sus brazos,

que casi me desmayo,

de gozo tan profundo,

al encontrar mi amado en éste rumbo.


Me dijo: “Mi princesa”

estaba entre los campos

tejiendo una morada

para ambos;

para tenerte cerca

para tenerte siempre

para tenerte cerca en mi presente.


Los pájaros cantaban

y mire hacia ellos,

y vi una dulce casa frente a ellos.


Una casa preciosa,

decorada con rosas,

y miles de cerezas

prodigiosas.



Me sujetó mi amado,

y lleno de dulzura,

con ojos alegrados;

allí me prometió de ser mi amado;

y puso entre mis manos

una joya preciosa,

allí le prometí

de ser su esposa.


Llegaron los cantores,

la cena preparada,

mi corazón deseaba

ser amada.


La bendición nos dieron,

ligero nos casaron

y todos aplaudieron,

toditos se alegraron,

el tiempo de reír había llegado.


La boda con mi amado,

fue cortés y elegante

llena de tesoros y diamantes;

pero ninguno de ellos

ni siquiera las rosas,

se comparaba hermanos,

con sus manos preciosas,

y sus sonrisas bellas y gloriosas.


Así sucede, amigas

cuando una se enamora

y el corazón explora

el amor verdadero,

en los ojos sinceros

de aquel que yo más quiero.

aquel por el que vivo

y el que muero.



 
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Cántico al Amor


A donde te marchaste

¡Oh amado de mi alma!

como un ave volaste,

te fuiste y sin dejar cura

prendada me dejaste de amargura.


¡Oh amado de las rosas!

quitaste por un rato

tú presencia,

y yo sin saber ciencia

prendada de tristezas,

llorando me quedé

entre las cerezas.


¡Oh amado de mi alma!

te busco por arroyos y rosales,

le hablo a las cerezas,

a las piedras rocosas,

y a las frambuesas grandes y olorosas.


Le hablo a los rosales,

a los sapos verdosos

y a los paisajes bellos

y olorosos;

a todos les pregunto

con canto de tristezas

si han visto aquel

que posa en las cerezas.


Más nadie me responde,

me dejan preocupada,

mi alma de tristezas ya prendada.


Habiéndole buscado

en el campo y los pueblos

en las iglesias y hasta en cementerios.


Miré y de repente,

una sombra a lo lejos,

me dijo que danzando,

por los valles y presuras,

pasó aquel que yo más amo,

prendado de hermosura,

brillando como el cielo

de hermosura.



Los valles aplaudían,

los grillos le silbaban,

los conejillos todos se alegraban,

las rosas florecían,

las niñas aplaudían,

las damiselas todas se caían.


¡Oh…éste es mi amado!

me dije en éste tiempo

con gozo danzaré

en éste momento.


Danzando entre rosales,

corriendo entre los valles,

corrí hacia mi amado con dulzura.


Cogí tela de seda,

y me envolví con ella,

para verme más bella;

y me bañé en fragancias olorosas,

me decoré con rosas armoniosas.


Brincando como loca,

sonriendo como cuerda,

danzando como loca en la cisterna;

corrí hacia mi amado

con cánticos de gozo,

con brincos de conejos armoniosos.


Mi amado sonreía,

con brazos abiertos me esperaba,

y yo llena de gozo

saltando como canguro,

le abracé entre mis brazos,

para tenerle más seguro.


Mi amado sonreía,

y me abrazó tan fuerte

entre sus brazos,

que casi me desmayo,

de gozo tan profundo,

al encontrar mi amado en éste rumbo.


Me dijo: “Mi princesa”

estaba entre los campos

tejiendo una morada

para ambos;

para tenerte cerca

para tenerte siempre

para tenerte cerca en mi presente.


Los pájaros cantaban

y mire hacia ellos,

y vi una dulce casa frente a ellos.


Una casa preciosa,

decorada con rosas,

y miles de cerezas

prodigiosas.



Me sujetó mi amado,

y lleno de dulzura,

con ojos alegrados;

allí me prometió de ser mi amado;

y puso entre mis manos

una joya preciosa,

allí le prometí

de ser su esposa.


Llegaron los cantores,

la cena preparada,

mi corazón deseaba

ser amada.


La bendición nos dieron,

ligero nos casaron

y todos aplaudieron,

toditos se alegraron,

el tiempo de reír había llegado.


La boda con mi amado,

fue cortés y elegante

llena de tesoros y diamantes;

pero ninguno de ellos

ni siquiera las rosas,

se comparaba hermanos,

con sus manos preciosas,

y sus sonrisas bellas y gloriosas.


Así sucede, amigas

cuando una se enamora

y el corazón explora

el amor verdadero,

en los ojos sinceros

de aquel que yo más quiero.

aquel por el que vivo

y el que muero.



Que historia más bonita con final feliz, eso es lo que más me gusta, muy bien escrita, belleza y talento en tus letras querida María. Abrazote vuela. Paco.
 
Que lindo Paco, que bellas palabras. Que maravilloso abrazo, un abrazo mucho más grande para ti, lleno de gozos y de alegrías. Aprovecho para felicitarte por tu cumpleaños, ya es algo tarde pero más vale tarde que nunca, apenas ayer leyendo un poema dedicado a ti por el día de tu cumple, me enteré. Dios te guarde y te llene de alegrías y múltiples felicidades cada día de tu vida.
 

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