Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Casi puedo sentir el vuelo de tus besos en mi rostro
acarreados por el viento que hace hoy,
traídos con fuerza y con motivos
con historias de agua tibia y de jabón.
Caminamos el mismo camino
y destilamos fuego, amor y corazón.
Mañana cuando seamos viejos
recordaré los besos que te di
y pensaré que a pesar de todo ha sido un viaje bueno
desde el día en que te conocí.
Volamos como sueños en el cielo
y nuestra ropa huele a hierba fresca de jardín.
Que se escuche la música del aire
que esta tarde nos acompaña en el escape,
cuando puedas tráeme tu calor para refugiarme
y un ramo de olivo para perfumarte.
Nadamos y nuestro aleteo cruza los mares,
nadamos tan de prisa que vas a enamorarme.
Esta selva virgen que encontramos en lo oscuro
y a la cual llamamos casa,
lleva tatuajes de nuestras derrotas y triunfos
y es heredad del príncipe que tu vientre tuvo.
acarreados por el viento que hace hoy,
traídos con fuerza y con motivos
con historias de agua tibia y de jabón.
Caminamos el mismo camino
y destilamos fuego, amor y corazón.
Mañana cuando seamos viejos
recordaré los besos que te di
y pensaré que a pesar de todo ha sido un viaje bueno
desde el día en que te conocí.
Volamos como sueños en el cielo
y nuestra ropa huele a hierba fresca de jardín.
Que se escuche la música del aire
que esta tarde nos acompaña en el escape,
cuando puedas tráeme tu calor para refugiarme
y un ramo de olivo para perfumarte.
Nadamos y nuestro aleteo cruza los mares,
nadamos tan de prisa que vas a enamorarme.
Esta selva virgen que encontramos en lo oscuro
y a la cual llamamos casa,
lleva tatuajes de nuestras derrotas y triunfos
y es heredad del príncipe que tu vientre tuvo.