Elsy Solís
Poeta recién llegado
Escondido tras ese burdo maquillaje
que un desalmado le impuso,
con la sonrisa pintada en los labios,
simulando una alegría que
está lejos de sentir,
se encuentra un pequeño niño,
que como tantos otros,
tiene el futuro incierto,
y aunque su vida sea triste..
en el fondo de su alma, sólo
anhela ser feliz.
No conoce otra rutina más que
salir a las calles,
desde muy tempranito, hasta que
se esconde el sol;
moviéndose con facilidad
entre los coches,
un día dando volantines, otro
haciendo malabares,
pidiendo por estas suertes..
“una monedita, por favor”.
Si supieras, payasito, que tus
ensayados actos
no me hacen sonreír;
si supieras, pequeñito,
que en vez de festejar tus gracias,
los ojos se me llenan de lágrimas,
se me anuda la garganta,
y quisiera gritar a todos los que te miran..
¡que tu lugar no está aquí!
Tu lugar está en una linda escuela,
y en vez de pelotas en las manos
para hacer tus malabares..
¡deberías tenerlas llenas de
cuadernos, libros y lápices!
Tu lugar está en una bonita casa,
donde te espere una mesa
con fruta, leche y verduras,
y puedas tener tres comidas,
en vez de ese pan duro y agua sucia,
que te dan solamente una vez al día,
¡en algún lugar.. bajo de un puente!
Si supieras, chiquillo, que si
en esta inmensa ciudad
hubiera un poco de justicia..
¡tú no estarías aquí, luchando
por ganarte la vida..!
Estarías, quizá, en los brazos de
dos padres que te amen;
y nunca más nadie tendría
que pintarte la sonrisa,
porque, mi niño hermoso,
entonces.. ¡tú ya serías feliz!
que un desalmado le impuso,
con la sonrisa pintada en los labios,
simulando una alegría que
está lejos de sentir,
se encuentra un pequeño niño,
que como tantos otros,
tiene el futuro incierto,
y aunque su vida sea triste..
en el fondo de su alma, sólo
anhela ser feliz.
No conoce otra rutina más que
salir a las calles,
desde muy tempranito, hasta que
se esconde el sol;
moviéndose con facilidad
entre los coches,
un día dando volantines, otro
haciendo malabares,
pidiendo por estas suertes..
“una monedita, por favor”.
Si supieras, payasito, que tus
ensayados actos
no me hacen sonreír;
si supieras, pequeñito,
que en vez de festejar tus gracias,
los ojos se me llenan de lágrimas,
se me anuda la garganta,
y quisiera gritar a todos los que te miran..
¡que tu lugar no está aquí!
Tu lugar está en una linda escuela,
y en vez de pelotas en las manos
para hacer tus malabares..
¡deberías tenerlas llenas de
cuadernos, libros y lápices!
Tu lugar está en una bonita casa,
donde te espere una mesa
con fruta, leche y verduras,
y puedas tener tres comidas,
en vez de ese pan duro y agua sucia,
que te dan solamente una vez al día,
¡en algún lugar.. bajo de un puente!
Si supieras, chiquillo, que si
en esta inmensa ciudad
hubiera un poco de justicia..
¡tú no estarías aquí, luchando
por ganarte la vida..!
Estarías, quizá, en los brazos de
dos padres que te amen;
y nunca más nadie tendría
que pintarte la sonrisa,
porque, mi niño hermoso,
entonces.. ¡tú ya serías feliz!