Gerardo Lugo
Cuervo gris
Un día te despiertas y te sientes diferente
ya no eres tú y todo ha cambiado, aunque se ve igual
y sales de tu habitación y ves el cielo
y su color es distinto
no es el azul triste y apagado de ayer
es un azul celeste y vivo
y caminas sin ir a ningún lugar
sintiendo la tierra en los pies descalzos
que se hunden como queriendo ser raíces
huele a petricor y a flores recién cortadas
y volteas y los árboles te hablan
bailan en sus sitios al ritmo del viento
te saludan en silencio y en un lenguaje verde
y la brisa te revuelve el cabello
como si te atravesara y te limpiara
y te sientes ligero como una pluma,
vuelas sin volar levantando la cabeza
y cerrando los ojos en un suspiro
te elevas llevado con la hojarasca
sintiendo que te alejas y desapareces
sin salir de tu cuerpo y sin volver a ti
abres los ojos y levantas la mirada
y una nube se posa sobre ti
y una pequeña llovizna se cierne sobre tu rostro
como bautizando a un nuevo tú
purificando y limpiando tu ser
y luego se va despacio surcando el cielo
y el sol vuelve a salir
te sonríe y te abraza con una luz suave
y te sientes fuerte, invencible, renovado, renacido,
no es un día especial, es un día como cualquier otro
lo distinto es que hoy has empezado a vivir.
ya no eres tú y todo ha cambiado, aunque se ve igual
y sales de tu habitación y ves el cielo
y su color es distinto
no es el azul triste y apagado de ayer
es un azul celeste y vivo
y caminas sin ir a ningún lugar
sintiendo la tierra en los pies descalzos
que se hunden como queriendo ser raíces
huele a petricor y a flores recién cortadas
y volteas y los árboles te hablan
bailan en sus sitios al ritmo del viento
te saludan en silencio y en un lenguaje verde
y la brisa te revuelve el cabello
como si te atravesara y te limpiara
y te sientes ligero como una pluma,
vuelas sin volar levantando la cabeza
y cerrando los ojos en un suspiro
te elevas llevado con la hojarasca
sintiendo que te alejas y desapareces
sin salir de tu cuerpo y sin volver a ti
abres los ojos y levantas la mirada
y una nube se posa sobre ti
y una pequeña llovizna se cierne sobre tu rostro
como bautizando a un nuevo tú
purificando y limpiando tu ser
y luego se va despacio surcando el cielo
y el sol vuelve a salir
te sonríe y te abraza con una luz suave
y te sientes fuerte, invencible, renovado, renacido,
no es un día especial, es un día como cualquier otro
lo distinto es que hoy has empezado a vivir.