Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
Rugía una tormenta
en mis palabras sin eco,
una lágrima se ahorcó
desnuda en tu sonrisa,
un dolor de muelas
se instaló en mi pecho,
mi soledad sangrante
arañaba las paredes
que te dejaron marchar,
en mis labios partidos sin ti
una mueca de desengaño
dibujaba un vacío del tamaño
de la tristeza de mis manos,
me olvidé de mis ojos
y del olor de los días soleados.
Ahora no quiero quererte más,
quiero que mueras en mí,
a partir de este momento
el silencio de los árboles
me acompañará.
en mis palabras sin eco,
una lágrima se ahorcó
desnuda en tu sonrisa,
un dolor de muelas
se instaló en mi pecho,
mi soledad sangrante
arañaba las paredes
que te dejaron marchar,
en mis labios partidos sin ti
una mueca de desengaño
dibujaba un vacío del tamaño
de la tristeza de mis manos,
me olvidé de mis ojos
y del olor de los días soleados.
Ahora no quiero quererte más,
quiero que mueras en mí,
a partir de este momento
el silencio de los árboles
me acompañará.