Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
Se comía un helado de fresa
y yo la miraba extasiado,
su lengua recorría el borde
del cucurucho y atrapaba
el delicioso y dulce congelado,
luego se relamía los labios
y volvía a la carga sin tregua,
mi imaginación se disparó...
cuando lo acabó fui a su mesa y le dije:
¿quiere otro helado señorita?
si, me dijo, pero me lo comería
con usted en su cama...
todo esto pensaba yo
mientras ella se levantaba,
cogía su bolso y se marchaba,
y es que esas cosas solo pasan
en algunos poemas.
y yo la miraba extasiado,
su lengua recorría el borde
del cucurucho y atrapaba
el delicioso y dulce congelado,
luego se relamía los labios
y volvía a la carga sin tregua,
mi imaginación se disparó...
cuando lo acabó fui a su mesa y le dije:
¿quiere otro helado señorita?
si, me dijo, pero me lo comería
con usted en su cama...
todo esto pensaba yo
mientras ella se levantaba,
cogía su bolso y se marchaba,
y es que esas cosas solo pasan
en algunos poemas.