Angel Alvarez
Poeta recién llegado
Volverán los sabrosos ingredientes
en el calor de tu horno a dorar,
y, otra vez, las especias con sus aromas
tu casa llenarán;
pero aquéllos que se arrancaban
verdes e inmaduros, al segar,
aquéllos que perdieron sus colores…
ésos… ¡no volverán!
Volverán las antiguas chimeneas
de tu salón el aire a calentar,
y otra vez a la noche, aún más hermosas,
sus luces nos darán;
pero aquéllas, tapiadas de ladrillo,
cuyo fuego mirábamos quemar
y arder, como una danza fatua…
ésas… ¡no volverán!
Volverán mis caricias a tu cuerpo,
cada noche, ardientes, a rozar;
y al final, fundidos en un abrazo
el sueño nos vencerá;
y ése, que arrasaba tu conciencia,
dejándote vacía, como un solar,
un ser en propiedad…, no te preocupes:
¡ése, No Volverá!
en el calor de tu horno a dorar,
y, otra vez, las especias con sus aromas
tu casa llenarán;
pero aquéllos que se arrancaban
verdes e inmaduros, al segar,
aquéllos que perdieron sus colores…
ésos… ¡no volverán!
Volverán las antiguas chimeneas
de tu salón el aire a calentar,
y otra vez a la noche, aún más hermosas,
sus luces nos darán;
pero aquéllas, tapiadas de ladrillo,
cuyo fuego mirábamos quemar
y arder, como una danza fatua…
ésas… ¡no volverán!
Volverán mis caricias a tu cuerpo,
cada noche, ardientes, a rozar;
y al final, fundidos en un abrazo
el sueño nos vencerá;
y ése, que arrasaba tu conciencia,
dejándote vacía, como un solar,
un ser en propiedad…, no te preocupes:
¡ése, No Volverá!