Cetrero3
Poeta fiel al portal
Como sé en lo que andas enfrascado y por si fueran de tu agrado, recupero estos versos, amigo, de la nube del olvido.
Suena el timbre...
No te me creas un ser perfecto
ni te acicales con placer,
pues al que bien supo nacer
le da el infierno su defecto.
Sin duda puedo asegurarte:
¡del Ante Infierno tú te salvas!,
allí no vas a criar malvas
pues tu pecado no es cortarte.
El primer círculo te ruega
por confiar siémpre tanto en ti,
solo migajas para mi
que no serán nunca fe ciega,
y son tus carnes tan paganas
que ya te quedas en las puertas,
y si a entenderlo nunca aciertas,
es por pasión y hambres mundanas.
Segundo círculo, mi amigo,
contra los vientos tu penuria,
pecar te veo con tal lujuria,
y abusar tanto de mi abrigo,
te faltaran alas para esto,
con tempestad tan infernal
solo podrás sufrir el mal
y prepararte para el resto.
Doy cortesía y golosina
pues sé que son debilidad
y achinas ojos con deidad,
tu alma al tercero ya camina,
bajo las lluvias infinitas
con tu embarrado y gentil traje,
no va a acabar aquí tu viaje,
te esperan penas inauditas.
El cuarto círculo acechando,
esta avaricia sin final
quizá parezca algo normal,
sueñas estar siempre cazando;
Vas a cargar peso, ¡maldito!,
de tus presiones conquistadas,
mientras, tus carnes insultadas
al gobernar cada pasito.
No salvarás por elegante
pues te caerás por iracundo,
que tú, del otro mundo:
el quinto círculo de Dante;
No evitarás con tu pureza
ni regalándome espectáculo,
compartirás triste habitáculo
con cazadores de pereza.
¡El sexto ya!, tienes cabida,
pues siempre escondes ese alma
y a los futuros niegas calma,
paga por ser hereje en vida,
Entre mil diablos mi diablito
y las tres diosas vengadoras,
pasarás míseras tus horas
en sepulcral fuego infinito .
El minotauro da faena,
pues será el séptimo tu estancia,
con sangre ardiendo por fragancia,
serán tus víctimas condena.
En los demás giros y fosas,
círculos, zonas... hay lugar,
no te los quiero ya contar,
de nada sirven estas cosas,
pues me estoy dando triste cuenta
de que el infierno no te menta,
por ser de Azor formas sedosas.
Profunda pena me colea,
contaba yo, junto al halcón,
con abusar del corazón
y compañía en mi odisea,
y con tus lances prodigiosos
por remolinos tenebrosos
del vil infierno que timbrea.
Suena el timbre...
No te me creas un ser perfecto
ni te acicales con placer,
pues al que bien supo nacer
le da el infierno su defecto.
Sin duda puedo asegurarte:
¡del Ante Infierno tú te salvas!,
allí no vas a criar malvas
pues tu pecado no es cortarte.
El primer círculo te ruega
por confiar siémpre tanto en ti,
solo migajas para mi
que no serán nunca fe ciega,
y son tus carnes tan paganas
que ya te quedas en las puertas,
y si a entenderlo nunca aciertas,
es por pasión y hambres mundanas.
Segundo círculo, mi amigo,
contra los vientos tu penuria,
pecar te veo con tal lujuria,
y abusar tanto de mi abrigo,
te faltaran alas para esto,
con tempestad tan infernal
solo podrás sufrir el mal
y prepararte para el resto.
Doy cortesía y golosina
pues sé que son debilidad
y achinas ojos con deidad,
tu alma al tercero ya camina,
bajo las lluvias infinitas
con tu embarrado y gentil traje,
no va a acabar aquí tu viaje,
te esperan penas inauditas.
El cuarto círculo acechando,
esta avaricia sin final
quizá parezca algo normal,
sueñas estar siempre cazando;
Vas a cargar peso, ¡maldito!,
de tus presiones conquistadas,
mientras, tus carnes insultadas
al gobernar cada pasito.
No salvarás por elegante
pues te caerás por iracundo,
que tú, del otro mundo:
el quinto círculo de Dante;
No evitarás con tu pureza
ni regalándome espectáculo,
compartirás triste habitáculo
con cazadores de pereza.
¡El sexto ya!, tienes cabida,
pues siempre escondes ese alma
y a los futuros niegas calma,
paga por ser hereje en vida,
Entre mil diablos mi diablito
y las tres diosas vengadoras,
pasarás míseras tus horas
en sepulcral fuego infinito .
El minotauro da faena,
pues será el séptimo tu estancia,
con sangre ardiendo por fragancia,
serán tus víctimas condena.
En los demás giros y fosas,
círculos, zonas... hay lugar,
no te los quiero ya contar,
de nada sirven estas cosas,
pues me estoy dando triste cuenta
de que el infierno no te menta,
por ser de Azor formas sedosas.
Profunda pena me colea,
contaba yo, junto al halcón,
con abusar del corazón
y compañía en mi odisea,
y con tus lances prodigiosos
por remolinos tenebrosos
del vil infierno que timbrea.
Última edición: