Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
Me gusta sentarme en mi terraza favorita del Gong,
tomarme un té de canela y ver a la gente pasar,
ríos de personas pasan por allí y me digo:
"Voy a quererlos a todos" y eso hago...
al señor trajeado de barba blanca lo quiero,
a la jovencita pelirroja que va hacia el Instituto la quiero,
a la madre con el carrito de su bebé, los quiero a los dos,
al negrito senegalés que vende todo barato
desde luego lo quiero,
un cura pasa con una cartera llena de santos y como no,
a pesar de que soy ateo, lo quiero sin remedio,
la morena bombón de la pastelería abre el local,
a más no poder la quiero,
mi amigo Francisco viene en su silla de ruedas,
a este no lo quiero, lo adoro,
la simpática y preciosa financiera de la oficina del número 12
se pide un café, nunca sabréis cuanto la quiero,
ahora viene una anciana muy guapa
paseando a su perrito faldero, la quiero y la quiero,
una pareja de enamorados se dan un beso delante de mí,
si, ellos se aman a tope y yo los quiero en silencio,
me pido otro té para seguir disfrutando de mis amoríos,
me gustaría decirles a todos que los amo,
que ocupan un trocito de mí corazón,
pero no debo porque me tomarían por loco,
ahí viene Paolo el mendigo del acordeón
tocando una canción sin dejar de sonreír
y por supuesto que lo quiero, lo quiero, lo quieroooooooooo...
tomarme un té de canela y ver a la gente pasar,
ríos de personas pasan por allí y me digo:
"Voy a quererlos a todos" y eso hago...
al señor trajeado de barba blanca lo quiero,
a la jovencita pelirroja que va hacia el Instituto la quiero,
a la madre con el carrito de su bebé, los quiero a los dos,
al negrito senegalés que vende todo barato
desde luego lo quiero,
un cura pasa con una cartera llena de santos y como no,
a pesar de que soy ateo, lo quiero sin remedio,
la morena bombón de la pastelería abre el local,
a más no poder la quiero,
mi amigo Francisco viene en su silla de ruedas,
a este no lo quiero, lo adoro,
la simpática y preciosa financiera de la oficina del número 12
se pide un café, nunca sabréis cuanto la quiero,
ahora viene una anciana muy guapa
paseando a su perrito faldero, la quiero y la quiero,
una pareja de enamorados se dan un beso delante de mí,
si, ellos se aman a tope y yo los quiero en silencio,
me pido otro té para seguir disfrutando de mis amoríos,
me gustaría decirles a todos que los amo,
que ocupan un trocito de mí corazón,
pero no debo porque me tomarían por loco,
ahí viene Paolo el mendigo del acordeón
tocando una canción sin dejar de sonreír
y por supuesto que lo quiero, lo quiero, lo quieroooooooooo...