¡¡Amigas!!
GRACIAS, por este honor inesperado que me arropa a la distancia y me acompañará por los tiempo de ausencia. Hoy no tengo versos para regalarles, no tengo ni una rima forzada en el afecto que me embarga y mucho menos tengo una mera idea de que escribirles en mi comentario, porque me dejan sin palabras y en suma, sin letras.
En mi deseo de volver, quedará la promesa anclada a ese tiempo donde la monotonía es implacable y nos deja presos de sus embelesos y delirios.
Por eso me veo retratado en este poema, con la empatía a la naturaleza y a lo cercano del amor por el otro, son mediar reparos.
Gracias Isabel, por compartir tu devoción por la poesía conmigo, desde aquellos días cuando me asomaba con cierta timidez por los foros de clásica y entre la crítica que existe, te aparecías regalando ese ánimo necesario, luego las tensones y demás que estrecharon lazos de compañerismo fuerte. Si algo vuela, que sea esa anduriña, tú anduriña amiga...
Gracias Romi, por la amistad compartida, por este tiempo de primaveras e inviernos, por las esperas y las inesperadas sorpresas, por los poemas que inspiraste que es lo que mejor nos acompaña al final, ya que, te hacen un poquito eterna.
Aprovecho, mi último comentario, para responder a los que tienen a bien regalar su atención al poema de ustedes, Isabel, Lourdes, Lore (el tiempo lo cura todo), les agradezco y les extiendo mi aprecio y alegría por su cercanía.
Un fuerte abrazo a ustedes. Ya nos leeremos.