NiñaSanctuary
Poeta adicto al portal
Busco el abrazo,
no lo consigo.
Busco el beso
y se me escapa.
Busco caricias
no las encuentro,
tengo un lamento,
una aflicción.
Busco unas manos
que ansíen mi piel,
busco un olfato
que me persiga,
un torso tibio
que sea mi lecho,
una voz dulce
que me haga bien.
Ojos de amor,
miradas con fe,
un refugio
para mí ser,
la protección,
pasión de miel,
busco un sustento
para mi querer.
¿Dónde está?
Quiero creer
que puedo tocarlo,
que aún puede ser.
No lo encuentro,
vivo errando,
marchitando,
muero de sed.
Busco al hombre,
a mi demonio,
que me devore
en sus infiernos,
que me castigue,
que me perdone,
que me renueve
en su plumaje,
al ángel sublime
que me rescate
de morir quieta
como estatua de sal.
¿Dónde está?
Le quiero ceder
toda mi vida
y todo mi placer.
No lo encuentro,
¿quién puede ser?
O es que prohibido
lo he de tener?
Busco el aroma
de mi complemento,
el apego a su carne
rendirme a sus pies,
a quien al verme
le hierva la sangre
y no pueda quedarse
sentado o de pie
y tenga que amarme
y hacerme suya
porque en mis ojos
el deseo le haga arder,
que en la intimidad
me ponga su nombre
tatuando su esencia
con su poder.
Busco el contacto,
un roce, una descarga,
pero no encuentro nada
ni bajo las piedras.
Vestida y helada
camino ya desanimada,
entre sueños y plegarias,
mi cíclico padecer.
NS
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