...un trozo de vela blanca

lesmo

Poeta veterano en el portal
Se ha teñido de la pena
la tarde roja encantada.
Caminando va a las peñas
donde se destroza el agua;
¡qué distinta está la senda
que anduvo por la mañana!
Hoy al mirar las arenas
solo encontrará sus lágrimas,
como las adelfas negras
que aquel poeta pintaba.

Las olas que ahora llegan
de azules acostumbradas,
se extrañan de estar cubiertas
de cumbres de nieve blanca.
Mira como ya se alejan
del puertecillo las barcas
que al ocaso van de pesca
y regresan con el alba,
¿por qué te da tanta pena
pensarlo en la madrugada?

Te diré ¿quién no recuerda
que en este sitio esperaba?
Y dime tú ¿no te acuerdas
de aquellas losas mojadas?
¡Ay! Este mar de tristezas
al que odio y al que amaba…,
el salitre de mi lengua
me llega hasta la garganta,
no quisiera estar morena
de tantas esperas vanas.

Y el océano que sueña
a ser sepulcro de plata
ha devuelto a las arenas
un trozo de vela blanca.
 
Precioso poema amigo. Me ha encantado ver como plasmas la melancolía con estas bellas imágenes marítimas. Te felicito por tu talento y te envío un abrazo amigo.
 
Se ha teñido de la pena
la tarde roja encantada.
Caminando va a las peñas
donde se destroza el agua;
¡qué distinta está la senda
que anduvo por la mañana!
Hoy al mirar las arenas
solo encontrará sus lágrimas,
como las adelfas negras
que aquel poeta pintaba.

Las olas que ahora llegan
de azules acostumbradas,
se extrañan de estar cubiertas
de cumbres de nieve blanca.
Mira como ya se alejan
del puertecillo las barcas
que al ocaso van de pesca
y regresan con el alba,
¿por qué te da tanta pena
pensarlo en la madrugada?

Te diré ¿quién no recuerda
que en este sitio esperaba?
Y dime tú ¿no te acuerdas
de aquellas losas mojadas?
¡Ay! Este mar de tristezas
al que odio y al que amaba…,
el salitre de mi lengua
me llega hasta la garganta,
no quisiera estar morena
de tantas esperas vanas.

Y el océano que sueña
a ser sepulcro de plata
ha devuelto a las arenas
un trozo de vela blanca.
Eres grande, amigo Lesmo,
eres grande y entrañable,
de tu pluma nacen lirios
cuando tu alma nos abres.

Un gran placer leerte.

Mi gran abrazo

Alfonso
 
Última edición:
Se ha teñido de la pena
la tarde roja encantada.
Caminando va a las peñas
donde se destroza el agua;
¡qué distinta está la senda
que anduvo por la mañana!
Hoy al mirar las arenas
solo encontrará sus lágrimas,
como las adelfas negras
que aquel poeta pintaba.

Las olas que ahora llegan
de azules acostumbradas,
se extrañan de estar cubiertas
de cumbres de nieve blanca.
Mira como ya se alejan
del puertecillo las barcas
que al ocaso van de pesca
y regresan con el alba,
¿por qué te da tanta pena
pensarlo en la madrugada?

Te diré ¿quién no recuerda
que en este sitio esperaba?
Y dime tú ¿no te acuerdas
de aquellas losas mojadas?
¡Ay! Este mar de tristezas
al que odio y al que amaba…,
el salitre de mi lengua
me llega hasta la garganta,
no quisiera estar morena
de tantas esperas vanas.

Y el océano que sueña
a ser sepulcro de plata
ha devuelto a las arenas
un trozo de vela blanca.
Muy bello, el mar se ha tragado muchas vidas a lo largo de la historia pero el no hace nada, solo es, solo está donde está. La espera se torna dramatica en los que aguardan la vuelta de los marineros. Me gustó amigo Lesmo. Un abrazo. Paco.
 
Muy bello, el mar se ha tragado muchas vidas a lo largo de la historia pero el no hace nada, solo es, solo está donde está. La espera se torna dramatica en los que aguardan la vuelta de los marineros. Me gustó amigo Lesmo. Un abrazo. Paco.
Así es, querido Paco, el mar siempre esperando y en las costas también tantas esperas...
Celebro mucho que hayan sido de tu gusto esta letras, me llena de satisfacción tu comentario.
Con mi agradecimiento va mi abrazo fuerte, poeta y maestro.
 
Se ha teñido de la pena
la tarde roja encantada.
Caminando va a las peñas
donde se destroza el agua;
¡qué distinta está la senda
que anduvo por la mañana!
Hoy al mirar las arenas
solo encontrará sus lágrimas,
como las adelfas negras
que aquel poeta pintaba.

Las olas que ahora llegan
de azules acostumbradas,
se extrañan de estar cubiertas
de cumbres de nieve blanca.
Mira como ya se alejan
del puertecillo las barcas
que al ocaso van de pesca
y regresan con el alba,
¿por qué te da tanta pena
pensarlo en la madrugada?

Te diré ¿quién no recuerda
que en este sitio esperaba?
Y dime tú ¿no te acuerdas
de aquellas losas mojadas?
¡Ay! Este mar de tristezas
al que odio y al que amaba…,
el salitre de mi lengua
me llega hasta la garganta,
no quisiera estar morena
de tantas esperas vanas.

Y el océano que sueña
a ser sepulcro de plata
ha devuelto a las arenas
un trozo de vela blanca.

Hermoso poema, pleno de lirismo melancólico. Un abrazo fuerte, poeta
 
Se ha teñido de la pena
la tarde roja encantada.
Caminando va a las peñas
donde se destroza el agua;
¡qué distinta está la senda
que anduvo por la mañana!
Hoy al mirar las arenas
solo encontrará sus lágrimas,
como las adelfas negras
que aquel poeta pintaba.

Las olas que ahora llegan
de azules acostumbradas,
se extrañan de estar cubiertas
de cumbres de nieve blanca.
Mira como ya se alejan
del puertecillo las barcas
que al ocaso van de pesca
y regresan con el alba,
¿por qué te da tanta pena
pensarlo en la madrugada?

Te diré ¿quién no recuerda
que en este sitio esperaba?
Y dime tú ¿no te acuerdas
de aquellas losas mojadas?
¡Ay! Este mar de tristezas
al que odio y al que amaba…,
el salitre de mi lengua
me llega hasta la garganta,
no quisiera estar morena
de tantas esperas vanas.

Y el océano que sueña
a ser sepulcro de plata
ha devuelto a las arenas
un trozo de vela blanca.

Mi querido poeta y amigo Salva, quiero descubrirme y aplaudirte por este hermosísimo romance doble melancólico. El mar, cuantas vidas se lleva mientras en la fina arena aguarda impaciente la esperanza por ver en la lejanía lo que zarpó y no un trozo de vela blanca.
Sublimes letras Salva que he disfrutado en plenitud, muchas gracias por sellar tu maestría.
Mis saludos cordiales y fraternal abrazo amigo mío.
 
Mi querido poeta y amigo Salva, quiero descubrirme y aplaudirte por este hermosísimo romance doble melancólico. El mar, cuantas vidas se lleva mientras en la fina arena aguarda impaciente la esperanza por ver en la lejanía lo que zarpó y no un trozo de vela blanca.
Sublimes letras Salva que he disfrutado en plenitud, muchas gracias por sellar tu maestría.
Mis saludos cordiales y fraternal abrazo amigo mío.
Muchísimas gracias, mi querido amigo y maestro, por estas palabras tuyas que me llenan de satisfacción. El que precisamente tú califique estas letras de hermoso romance doble es un motivo grande de alegría, puesto que los que son hermosísimos son los romances dobles que salen de tu pluma, con los que he tenido oportunidad de disfrutar, y mucho.
Recibe un fuerte abrazo con el que va de nuevo mi agradecimiento, siempre desde la amistad.
Salva.
 
Fabuloso poema. Mis felicitaciones y que sigas regalando cosas lindas. Hay quienes construyen querras, nosotros sembramos flores. Gracias, mis respetos poeta. Williams.
 
Fabuloso poema. Mis felicitaciones y que sigas regalando cosas lindas. Hay quienes construyen querras, nosotros sembramos flores. Gracias, mis respetos poeta. Williams.
Con inmenso placer y honrado recibo esta visita tuya en mis letras y este tan generoso y amable comentario. Celebro mucho que haya sido de tu gusto, estimado Williams.
Con mi saludo muy cordial.
 
Se ha teñido de la pena
la tarde roja encantada.
Caminando va a las peñas
donde se destroza el agua;
¡qué distinta está la senda
que anduvo por la mañana!
Hoy al mirar las arenas
solo encontrará sus lágrimas,
como las adelfas negras
que aquel poeta pintaba.

Las olas que ahora llegan
de azules acostumbradas,
se extrañan de estar cubiertas
de cumbres de nieve blanca.
Mira como ya se alejan
del puertecillo las barcas
que al ocaso van de pesca
y regresan con el alba,
¿por qué te da tanta pena
pensarlo en la madrugada?

Te diré ¿quién no recuerda
que en este sitio esperaba?
Y dime tú ¿no te acuerdas
de aquellas losas mojadas?
¡Ay! Este mar de tristezas
al que odio y al que amaba…,
el salitre de mi lengua
me llega hasta la garganta,
no quisiera estar morena
de tantas esperas vanas.

Y el océano que sueña
a ser sepulcro de plata
ha devuelto a las arenas
un trozo de vela blanca.
Precioso hasta los acentos. Una lírica elegante para trasmitir el contenido. Saludos cordiales.
 

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