Detrás de la vieja puerta de madera,
un rudimentario paso cruza la acequia.
Allí perviven dolores entre fiestas de cerveza
y bailan esqueletos al son
de la jarana.
Al ritmo de nuevas esperanzas
afloran sentimientos pueriles
y duermen calladas sutilezas
entre sueños infantiles.
Están los versos medio escritos,
y los que quedaron en el coche
irremediablemente perdidos y proscritos.
Está todo y está nada,
está el amante y el amigo.
Está el desmadre, el placer y el vino;
la sombra estremecida del destino,
y la brisa que nos canta
en el precipicio del vacío.
Está la lágrima del viento
en las nubes de humo grises
que precipitas en rocío.
En el club de los divorciados
está el amor más deseado
soñando en la vigilia
con Dioses del Olimpo.
Tambien yo como un río
que en eterno respirar no ceso
de prometerte mis suspiros
al alcanzar un día el gran mar
del desvarío.
Está la muerte enamorada,
tu belleza reflejada en el hastío
para aliviarme el dolor en este infierno
camino irremediable hacia el olvido.
un rudimentario paso cruza la acequia.
Allí perviven dolores entre fiestas de cerveza
y bailan esqueletos al son
de la jarana.
Al ritmo de nuevas esperanzas
afloran sentimientos pueriles
y duermen calladas sutilezas
entre sueños infantiles.
Están los versos medio escritos,
y los que quedaron en el coche
irremediablemente perdidos y proscritos.
Está todo y está nada,
está el amante y el amigo.
Está el desmadre, el placer y el vino;
la sombra estremecida del destino,
y la brisa que nos canta
en el precipicio del vacío.
Está la lágrima del viento
en las nubes de humo grises
que precipitas en rocío.
En el club de los divorciados
está el amor más deseado
soñando en la vigilia
con Dioses del Olimpo.
Tambien yo como un río
que en eterno respirar no ceso
de prometerte mis suspiros
al alcanzar un día el gran mar
del desvarío.
Está la muerte enamorada,
tu belleza reflejada en el hastío
para aliviarme el dolor en este infierno
camino irremediable hacia el olvido.