Évano
Libre, sin dioses.
Fecharé las votaciones un día de paga extra,
un puente de San Juan, por ejemplo,
cuando estéis en la playa
o en las caravanas de las carreteras.
Me entrevistarán como candidato
con las preguntas que yo les dé
y me presentarán como yo quiera
pues trabajan para la empresa
de la cadena que les ata con sueldos,
la misma que es dueña de la inmensa mayoría
de los medios de comunicación
que manejan a mis títeres
y a ti.
Adulteraré las encuestas a mi antojo
para que jueguen a mi favor.
Meteré la cizaña del miedo a las izquierdas,
para que se maten entre ellas
por ser mi rival.
Diré que soy tonto y no me entero
que todos los míos roban a mi alrededor.
Pondré fútbol que pagaréis vosotros por ver,
daré y diré las noticias que quiera,
hablaré de Venezuela mientras me hago amigo de Cuba
y callo lo de China, Arabia o Catar.
Reclamaré Gibraltar mientras mantengo mi dinero
en ese paraíso fiscal que te hace pagar a ti
más dinero a la hacienda de tu país.
Llegaré al extremo de decir que puedo disparar
en medio de tu ciudad y que aún así
me vas a votar.
Diré que eres un negro ladrón,
un hispano violador,
un musulmán asesino y aún así
tú, un pobre idiota, me votarás
porque diré que soy tu país.
Os miraré moribundos en las colas de vuestro hospital
desde el mío privado.
Educaré a mis hijos en colegios de pago
para que puedan seguir follándose a los vuestros.
Aseguraré que la justicia es igual para todos mientras golpeo
con el juez unas bolas de golf.
De vez en cuando entrará unos meses uno de los míos
a la cárcel mientras ejecuto a cualquiera que no sea blanco ni rico.
Diré que todo va bien mientras os doy imágenes de niños
ahogados y guerras y muertes mientras coméis
y veis el telediario de cada día,
mientras os contrato por un día.
Os atontaré el cerebro con prensa amarilla
y banderas ondeando en unos juegos olímpicos,
por ejemplo.
No podéis hacer nada porque yo,
aunque sea imbécil, asesino, bastardo
o un hijo de puta, tengo dinero,
eso que para vosotros es vuestro Dios.
El mío es el poder.
un puente de San Juan, por ejemplo,
cuando estéis en la playa
o en las caravanas de las carreteras.
Me entrevistarán como candidato
con las preguntas que yo les dé
y me presentarán como yo quiera
pues trabajan para la empresa
de la cadena que les ata con sueldos,
la misma que es dueña de la inmensa mayoría
de los medios de comunicación
que manejan a mis títeres
y a ti.
Adulteraré las encuestas a mi antojo
para que jueguen a mi favor.
Meteré la cizaña del miedo a las izquierdas,
para que se maten entre ellas
por ser mi rival.
Diré que soy tonto y no me entero
que todos los míos roban a mi alrededor.
Pondré fútbol que pagaréis vosotros por ver,
daré y diré las noticias que quiera,
hablaré de Venezuela mientras me hago amigo de Cuba
y callo lo de China, Arabia o Catar.
Reclamaré Gibraltar mientras mantengo mi dinero
en ese paraíso fiscal que te hace pagar a ti
más dinero a la hacienda de tu país.
Llegaré al extremo de decir que puedo disparar
en medio de tu ciudad y que aún así
me vas a votar.
Diré que eres un negro ladrón,
un hispano violador,
un musulmán asesino y aún así
tú, un pobre idiota, me votarás
porque diré que soy tu país.
Os miraré moribundos en las colas de vuestro hospital
desde el mío privado.
Educaré a mis hijos en colegios de pago
para que puedan seguir follándose a los vuestros.
Aseguraré que la justicia es igual para todos mientras golpeo
con el juez unas bolas de golf.
De vez en cuando entrará unos meses uno de los míos
a la cárcel mientras ejecuto a cualquiera que no sea blanco ni rico.
Diré que todo va bien mientras os doy imágenes de niños
ahogados y guerras y muertes mientras coméis
y veis el telediario de cada día,
mientras os contrato por un día.
Os atontaré el cerebro con prensa amarilla
y banderas ondeando en unos juegos olímpicos,
por ejemplo.
No podéis hacer nada porque yo,
aunque sea imbécil, asesino, bastardo
o un hijo de puta, tengo dinero,
eso que para vosotros es vuestro Dios.
El mío es el poder.
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