manuelo
Poeta fiel al portal
Clavaste en mí tu cálida mirada,
y en una tempestad de sentimientos
con temerario rumbo a barlovento
nuestros tímidos besos se acercaban.
Entraste desnuda en mi blanca cama,
y en hacerte el amor puse mi empeño
y cuando de tus pechos era dueño
la luna se asomaba a la ventana.
Poco después, al cabo de su tiempo,
tu cara descompuesta me avisaba
que había llegado al fin ese momento
en el que el barco al pairo navegaba
y quedamos dormidos muy contentos
con luz de luna en la noche estrellada.
y en una tempestad de sentimientos
con temerario rumbo a barlovento
nuestros tímidos besos se acercaban.
Entraste desnuda en mi blanca cama,
y en hacerte el amor puse mi empeño
y cuando de tus pechos era dueño
la luna se asomaba a la ventana.
Poco después, al cabo de su tiempo,
tu cara descompuesta me avisaba
que había llegado al fin ese momento
en el que el barco al pairo navegaba
y quedamos dormidos muy contentos
con luz de luna en la noche estrellada.
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