Sira
Poeta fiel al portal
El duelo de Luzbel
Poseo un ángel custodio,
que me vela con celo constante.
Es tan ángel como demonio,
y su filo, llamas lacerantes.
Ora me ofrenda una caricia zalamera.
Ora me castiga como un mar proceloso.
Aniquilando añejas murallas y barreras,
avanza con ahínco tenaz y azaroso.
Mi amor discurre parejo con mi odio
en un tumulto desordenado y flagrante;
él es como un numen de muerte y expolio
que me seduce con palabras amantes.
Lucifer me susurra enardecidas entelequias,
besando mis manos con recogimiento fervoroso.
Yo pienso en las terribles, sobrecogedoras exequias
que entonarán condenando nuestro querer monstruoso.
Poseo un ángel custodio,
que me vela con celo constante.
Es tan ángel como demonio,
y su filo, llamas lacerantes.
Ora me ofrenda una caricia zalamera.
Ora me castiga como un mar proceloso.
Aniquilando añejas murallas y barreras,
avanza con ahínco tenaz y azaroso.
Mi amor discurre parejo con mi odio
en un tumulto desordenado y flagrante;
él es como un numen de muerte y expolio
que me seduce con palabras amantes.
Lucifer me susurra enardecidas entelequias,
besando mis manos con recogimiento fervoroso.
Yo pienso en las terribles, sobrecogedoras exequias
que entonarán condenando nuestro querer monstruoso.
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