Apenas al despuntar el día,
has vuelto a mi alcoba,
y he visto llena
de rubor tu cara.
Los labios rojos
y de azul tus ojos.
He desfallecido
al ver-te solemne
irradiar tu semblante
de amor enardecido.
Te has marchado
de noche
vestida de luna;
pintada de plata,
con broche de oro
de Diosa de seda,
y has regresado
firme y solícita
engalanada de amor.
Sin llevar mi anillo,
por tu rubor
he sabido
de tu amor prohibido.
El broche de oro
que te regalé perdido,
y un beso de carmin
en tus suspiros dormido.
¿Dónde tu jocunda risa
que esculpió del sur la brisa?
Mas bién pareciera
remoto y tímido eco
en otro amor escondido.
Regreso, pués,a mi soledad:
La de siempre.
Me quedo solo,
quizás de mí ni te acuerdes
pero quien sabe,
quizás algún día
de tanto bogar
en el mar de tus ojos,
ahogado y sin vida
me quieras.
has vuelto a mi alcoba,
y he visto llena
de rubor tu cara.
Los labios rojos
y de azul tus ojos.
He desfallecido
al ver-te solemne
irradiar tu semblante
de amor enardecido.
Te has marchado
de noche
vestida de luna;
pintada de plata,
con broche de oro
de Diosa de seda,
y has regresado
firme y solícita
engalanada de amor.
Sin llevar mi anillo,
por tu rubor
he sabido
de tu amor prohibido.
El broche de oro
que te regalé perdido,
y un beso de carmin
en tus suspiros dormido.
¿Dónde tu jocunda risa
que esculpió del sur la brisa?
Mas bién pareciera
remoto y tímido eco
en otro amor escondido.
Regreso, pués,a mi soledad:
La de siempre.
Me quedo solo,
quizás de mí ni te acuerdes
pero quien sabe,
quizás algún día
de tanto bogar
en el mar de tus ojos,
ahogado y sin vida
me quieras.
Última edición: