Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Hoy te busco y no te encuentro
a cada lado de la calle
veo pasar miradas extraviadas,
debe existir el momento certero
en algún rincón oscuro del recuerdo.
Han pasado días enteros de vigilia
enrojecida en los ojos,
en una inquietud de sentencia culpable
se me ha ido la razón y la locura
a acariciado mi memoria
tentándome.
Que distantes están las palabras entre nosotros
y como guardo yo este secreto tan grande,
se me hacen pesados los pasos
estirando la tarde,
a cada lado de la calle
las personas
van pasando.
Que hago yo en este mundo extraño
Atragantado de mentiras,
en el bolsillo de mi abrigo
guardo el puñal que tiene tu muerte escrita
la mía ya camina conmigo
hace días atorada en mi garganta.
Que era suficiente todo
que me bastaba conmigo
que mi silencio era explicable
que no hay apuro
que la tardanza ya no molesta
que los días pasan rápido
y que son los momentos
los que cuentan.
Que sordera de piedra y ojos de gato de loza
¿Que no ves que estoy despierto?
¿Qué no sientes latir mi silencio
en la noche como un corazón enfermo?
Seré yo quien me entregue culpable y sin juicio
mi condena ya la tengo
y mi sentencia la siento,
la locura me ha tentado y se ha sentado
en mi cabeza,
en la calle la gente camina dispersa.
Yo las veo simplemente y las cuento
como si fueran ovejas
para dormir las voces de la conciencia,
diez, veinte, cincuenta, quinientas
gentes caminando despiertas,
doscientos hombres
y trescientas mujeres
con sus carteras abiertas.
La calle es inmensa
Y no hay forma de salir
laberintos de espejos rotos
y mentiras retorcidas,
no hay mas que recorrer
ni lugar donde ir
las caras se repiten
como si fueran en un enorme carrusel.
Si se abriera una sola puerta
una de todas las imposibles
vendaría mis heridas
y traspasaría hasta el final,
el oro frio no brilla
y en sus húmedas orillas de bordes
cobardes,
las palabras se acumulan y mueren
en filas interminables.
Pude ser el escogido
pude ser el elegido
y de cierto modo lo he sido,
las caras se repiten
y los papeles que te he escrito
se deshacen bajo la lluvia,
la calle es inmensa
no hay mas lugar donde ir,
yo también me he subido
al carrusel.
…
a cada lado de la calle
veo pasar miradas extraviadas,
debe existir el momento certero
en algún rincón oscuro del recuerdo.
Han pasado días enteros de vigilia
enrojecida en los ojos,
en una inquietud de sentencia culpable
se me ha ido la razón y la locura
a acariciado mi memoria
tentándome.
Que distantes están las palabras entre nosotros
y como guardo yo este secreto tan grande,
se me hacen pesados los pasos
estirando la tarde,
a cada lado de la calle
las personas
van pasando.
Que hago yo en este mundo extraño
Atragantado de mentiras,
en el bolsillo de mi abrigo
guardo el puñal que tiene tu muerte escrita
la mía ya camina conmigo
hace días atorada en mi garganta.
Que era suficiente todo
que me bastaba conmigo
que mi silencio era explicable
que no hay apuro
que la tardanza ya no molesta
que los días pasan rápido
y que son los momentos
los que cuentan.
Que sordera de piedra y ojos de gato de loza
¿Que no ves que estoy despierto?
¿Qué no sientes latir mi silencio
en la noche como un corazón enfermo?
Seré yo quien me entregue culpable y sin juicio
mi condena ya la tengo
y mi sentencia la siento,
la locura me ha tentado y se ha sentado
en mi cabeza,
en la calle la gente camina dispersa.
Yo las veo simplemente y las cuento
como si fueran ovejas
para dormir las voces de la conciencia,
diez, veinte, cincuenta, quinientas
gentes caminando despiertas,
doscientos hombres
y trescientas mujeres
con sus carteras abiertas.
La calle es inmensa
Y no hay forma de salir
laberintos de espejos rotos
y mentiras retorcidas,
no hay mas que recorrer
ni lugar donde ir
las caras se repiten
como si fueran en un enorme carrusel.
Si se abriera una sola puerta
una de todas las imposibles
vendaría mis heridas
y traspasaría hasta el final,
el oro frio no brilla
y en sus húmedas orillas de bordes
cobardes,
las palabras se acumulan y mueren
en filas interminables.
Pude ser el escogido
pude ser el elegido
y de cierto modo lo he sido,
las caras se repiten
y los papeles que te he escrito
se deshacen bajo la lluvia,
la calle es inmensa
no hay mas lugar donde ir,
yo también me he subido
al carrusel.
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