José rubiel Amaya Amaya
Poeta asiduo al portal
Todo en ella es poesía
su voz, el gesto, la mirada;
esos ojos con el azul
del cielo infinito.
Su sonrisa,
tan exclusivamente suya,
suave y dulce,
como un rayo de luz
entre sus labios sensuales.
Hasta sus lágrimas,
hermanas del silencio,
como arrancadas
a un niño en la noche.
Ese cuerpo de armonía,
en cuyas líneas se toca
una dulce melodía
de arcángeles…
Despierta la fascinación
irresistible,
que da el coraje para penetrar
en su alma quieta y profunda.
Y explorar sin límites
ni medidas,
los más íntimos
rincones de su ser.
su voz, el gesto, la mirada;
esos ojos con el azul
del cielo infinito.
Su sonrisa,
tan exclusivamente suya,
suave y dulce,
como un rayo de luz
entre sus labios sensuales.
Hasta sus lágrimas,
hermanas del silencio,
como arrancadas
a un niño en la noche.
Ese cuerpo de armonía,
en cuyas líneas se toca
una dulce melodía
de arcángeles…
Despierta la fascinación
irresistible,
que da el coraje para penetrar
en su alma quieta y profunda.
Y explorar sin límites
ni medidas,
los más íntimos
rincones de su ser.