Fabiola Montes
Poeta asiduo al portal
He decidido dejarte de lado,
cómo se separa de la tierra fértil
el estiércol.
Más vale a mi vida tu ausencia
que tu presencia que no suma
así como el cero colocado a la izquierda.
He decido dejarte de lado,
aunque para ello deba quebrarme las piernas,
a fin de que tu andar apresurado
te aleje de mí y no vuelvas.
Mas vale en mi vida tu ausencia
que esa presencia tuya que sólo pesa,
amarga y reseca.
He decido dejarte de lado,
para que mis sueños olvidados florezcan,
renueve la esperanza
y mi alma se eleve ligera.
Más vale en mi vida tu ausencia
que el yugo de tu amor desesperado
cuyo peso me quiebra entera
no dejando en mí, un hueso sano.
Que el dolor de la ruptura sea mi alivio
y el ungüento de mis heridas,
porque debo alejarme de tí
aunque quiebre el corazón en la huída.
cómo se separa de la tierra fértil
el estiércol.
Más vale a mi vida tu ausencia
que tu presencia que no suma
así como el cero colocado a la izquierda.
He decido dejarte de lado,
aunque para ello deba quebrarme las piernas,
a fin de que tu andar apresurado
te aleje de mí y no vuelvas.
Mas vale en mi vida tu ausencia
que esa presencia tuya que sólo pesa,
amarga y reseca.
He decido dejarte de lado,
para que mis sueños olvidados florezcan,
renueve la esperanza
y mi alma se eleve ligera.
Más vale en mi vida tu ausencia
que el yugo de tu amor desesperado
cuyo peso me quiebra entera
no dejando en mí, un hueso sano.
Que el dolor de la ruptura sea mi alivio
y el ungüento de mis heridas,
porque debo alejarme de tí
aunque quiebre el corazón en la huída.