Etéreo
Poeta recién llegado
Mujer hermosa, evocas la justicia que merezco; tras tanto verso nostálgico que palpa este susurro llamado poesía.
Las calles son alfombras de letras, contrabando de tus huellas al pasar así tan ensimismada por mi hemorragia sentimental.
Mujer hermosa, alegría de las formas que imagino—de las veces que te suspiro; de los pliegues, de tu chispa relampagueante que enciende mi pólvora.
La ciudad absorbe tu perfume secreto, en busca de callejones en que tu silueta arrastra mi cadáver y se prolonga mi velada hacía tu regazo desnudo.
Mujer hermosa, vierte de una vez tus ojos en la rebeldía de mi poema distraído de rimas; que en los próximos silencios de mis nostalgias, acabaré besando el torbellino de tu sexo.
... Y en las calles y ciudades, seré el espectro de tus pensamientos.