Y me descubro pasmado,
al pasar de los años,
en la esquina neutral
de tu mundo de apariencias,
dejando caer mis ojos
en tu mirada ausente,
suplicando aún un hito,
una palabra furtiva
e imperceptible que advierta
la luz de mi presencia
moviendo sombras a la deriva.
Hoy he visto que deambulas
por el borde del camino
que atraviesa mi vida
con pasos suaves y medidos
para no dejar huellas
en mi piel que llora
lágrimas de aislamiento...
tengo tu piel helada,
tus días, tus noches en mi cama,
pero es él quien habita
el iglú de tus pensamientos.