No quise

lesmo

Poeta veterano en el portal
No quise mirar sus ojos
de un azul desdibujado,
que eran orillas de un río
con avenidas de llanto.
Tampoco miré sus labios
por no verlos agrietados
porque temía quedaran
como un recuerdo amargo.
Cerrando también los míos
y acercándome a los párpados
allí le dejé mi beso
para así memorizarlos.
Después le pasé mis dedos
por los sequerosos labios
con unas gotas de aceite
de unos olivos ancianos.
Y me quedé con su boca,
también me quedé sus párpados
guardándolos para siempre
como el mar guarda un naufragio.
 
No quise mirar sus ojos
de un azul desdibujado,
que eran orillas de un río
con avenidas de llanto.
Tampoco miré sus labios
por no verlos agrietados
porque temía quedaran
como un recuerdo amargo.
Cerrando también los míos
y acercándome a los párpados
allí le dejé mi beso
para así memorizarlos.
Después le pasé mis dedos
por los sequerosos labios
con unas gotas de aceite
de unos olivos ancianos.
Y me quedé con su boca,
también me quedé sus párpados
guardándolos para siempre
como el mar guarda un naufragio.
Muy bello tu romance amigo donde pintas el amor por mirar unos ojos. Me ha encantado leerte. Un fuerte abrazo amigo.
 
Yo veo el adiós a una persona muy querida, a la que la muerte se la lleva. Pero esta interpretación de tu verso íntimo y terrible, no concuerda con nada de lo expresado por mis compañeros de comentarios. ¿Estoy quizás en un error. Es una interpretación demasiado drástica la mía?
Es una despedida sublime.
UN abrazo.
 
Última edición:
Yo veo el adiós a una persona muy querida, a la que la muerte se la lleva. Pero esta interpretación de tu verso íntimo y terrible, no concuerda con nada de lo expresado por mis compañeros de comentarios. ¿Estoy quizás en un error. Es una interpretación demasiado drástica la mía?
Es una despedida sublime.
UN abrazo.
Con esta visión de mis letras, amiga Eratalia, has venido a descubrir una dimensión que era desconocida para mí. Ahora estos versos de despedida se ven también envueltos en ese aire trágico. Eres realmente asombrosa en tu inteligencia. Te quedo muy agradecido por acudir a este espacio.
Recibe mi abrazo bien fuerte.
 
O sea, que me había equivocado. Es que ese ungir los labios resecos y agrietados... me la imaginaba inerte, sin vida. De ahí lo de guardar para siempre el recuerdo de sus párpados y de su boca...
Celebro que no fuese la idea primigenia tan trágica.
Abrazos.
 
Última edición:
O sea, que me había equivocado. Es que ese ungir los labios resecos y agrietados... me la imaginaba inerte, sin vida. De ahí lo de guardar para siempre el recuerdo de sus párpados y de su boca...
Celebro que no fuese la idea primigenia tan trágica.
Abrazos.
Insisto, querida amiga, esa interpretación tuya ciertamente trágica, ha llegado dar ese aire romántico del que tanto gusto. Si tuviera que quedarme con solo una lectura, esta sería la que escogería entre otras cosas, porque la muerte es la metáfora más intensa del adiós.
Otro abrazo.
 
No quise mirar sus ojos
de un azul desdibujado,
que eran orillas de un río
con avenidas de llanto.
Tampoco miré sus labios
por no verlos agrietados
porque temía quedaran
como un recuerdo amargo.
Cerrando también los míos
y acercándome a los párpados
allí le dejé mi beso
para así memorizarlos.
Después le pasé mis dedos
por los sequerosos labios
con unas gotas de aceite
de unos olivos ancianos.
Y me quedé con su boca,
también me quedé sus párpados
guardándolos para siempre
como el mar guarda un naufragio.
Bellos, sentidos y románticos versos para lo que parece ser una triste pero hermosa despedida. Me gustó. Un abrazo amigo Lesmo. Paco.
 
No quise mirar sus ojos
de un azul desdibujado,
que eran orillas de un río
con avenidas de llanto.
Tampoco miré sus labios
por no verlos agrietados
porque temía quedaran
como un recuerdo amargo.
Cerrando también los míos
y acercándome a los párpados
allí le dejé mi beso
para así memorizarlos.
Después le pasé mis dedos
por los sequerosos labios
con unas gotas de aceite
de unos olivos ancianos.
Y me quedé con su boca,
también me quedé sus párpados
guardándolos para siempre
como el mar guarda un naufragio.
Lesmo, excelente calidad poética encuentro en tus versos, desde la primera lectura sentí ese aire de despedida algo pesarosa, de las que no se quieren porque son para siempre.
Mi saludo y admiración quedan contigo.
 
No quise mirar sus ojos
de un azul desdibujado,
que eran orillas de un río
con avenidas de llanto.
Tampoco miré sus labios
por no verlos agrietados
porque temía quedaran
como un recuerdo amargo.
Cerrando también los míos
y acercándome a los párpados
allí le dejé mi beso
para así memorizarlos.
Después le pasé mis dedos
por los sequerosos labios
con unas gotas de aceite
de unos olivos ancianos.
Y me quedé con su boca,
también me quedé sus párpados
guardándolos para siempre
como el mar guarda un naufragio.
Un hemosísimo romance amigo mío en donde magistralmente en esta despedida quieres llevarte de recuerdo un dulce beso y no amargo guardándolos por siempre en el baúl de la mente.
Maravilla de romance Salva que me ha encantado en toda su extensión.
Recibe un fuerte fraternal abrazo amigo mío.
 
Un hemosísimo romance amigo mío en donde magistralmente en esta despedida quieres llevarte de recuerdo un dulce beso y no amargo guardándolos por siempre en el baúl de la mente.
Maravilla de romance Salva que me ha encantado en toda su extensión.
Recibe un fuerte fraternal abrazo amigo mío.
Muchas gracias, mi querido Luis, por este reflexivo comentario con el que vienes a enriquecer mis letras.
Recibe tú también mi abrazo desde la amistad sincera.
Salva.
 
No quise mirar sus ojos
de un azul desdibujado,
que eran orillas de un río
con avenidas de llanto.
Tampoco miré sus labios
por no verlos agrietados
porque temía quedaran
como un recuerdo amargo.
Cerrando también los míos
y acercándome a los párpados
allí le dejé mi beso
para así memorizarlos.
Después le pasé mis dedos
por los sequerosos labios
con unas gotas de aceite
de unos olivos ancianos.
Y me quedé con su boca,
también me quedé sus párpados
guardándolos para siempre
como el mar guarda un naufragio.
Extralrdinario poema pleno de amor a la madre.
Ahora, que tienes la suerte de las suertes,
de acariciar con tus manos, esas manos.
De mirar con tus ojos, esos ojos.
De ayudar en sus pasos, los tropiezos.

Recibirás por tu ayuda, amplio pago,
saboreando los recuerdos y sus mieles,
recuerdos que tendrás siempre guardados
para llevarlos contigo al otro lado.

Un fuerte abrazo amigo Salvador.

Alfonso
 
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No quise mirar sus ojos
de un azul desdibujado,
que eran orillas de un río
con avenidas de llanto.
Tampoco miré sus labios
por no verlos agrietados
porque temía quedaran
como un recuerdo amargo.
Cerrando también los míos
y acercándome a los párpados
allí le dejé mi beso
para así memorizarlos.
Después le pasé mis dedos
por los sequerosos labios
con unas gotas de aceite
de unos olivos ancianos.
Y me quedé con su boca,
también me quedé sus párpados
guardándolos para siempre
como el mar guarda un naufragio.
Ayyy Salva, instantes de intenso lirismo flotan ingrávidos en tu aliento de poeta, y al leerlos se respiran y calan en lo más profundo del alma del lector, que se queda con cada uno de estos versos guardándolos para siempre en su corazón, eso he sentido yo al leerte querido amigo. Muchas gracias por compartirnos tu aliento de sublime poesía. Besazos llenos de inmensa admiración y de profundo cariño....muááááácksss...
 
Ayyy Salva, instantes de intenso lirismo flotan ingrávidos en tu aliento de poeta, y al leerlos se respiran y calan en lo más profundo del alma del lector, que se queda con cada uno de estos versos guardándolos para siempre en su corazón, eso he sentido yo al leerte querido amigo. Muchas gracias por compartirnos tu aliento de sublime poesía. Besazos llenos de inmensa admiración y de profundo cariño....muááááácksss...
Qué cosas tan hermosas salen de tu pluma en estos detenidos comentarios que dedicas. Me encuentro con tu amistad, tu valiosa amistad, en cada renglón. Valoro enormemente tu opinión y me llena de satisfacción.
Con mi abrazo bien fuerte.
Salva.
 
No quise mirar sus ojos
de un azul desdibujado,
que eran orillas de un río
con avenidas de llanto.
Tampoco miré sus labios
por no verlos agrietados
porque temía quedaran
como un recuerdo amargo.
Cerrando también los míos
y acercándome a los párpados
allí le dejé mi beso
para así memorizarlos.
Después le pasé mis dedos
por los sequerosos labios
con unas gotas de aceite
de unos olivos ancianos.
Y me quedé con su boca,
también me quedé sus párpados
guardándolos para siempre
como el mar guarda un naufragio.
Sentir esos instintos que vienen desde el corazon. naturaleza
para un lirismo lleno de seguridad y que vuela entre ese
halago del poeta. bordada obra llena de espacios magicos.
felicidades. luzyabsenta

Sentir esos instintos que vienen desde el corazon. naturaleza
para un lirismo lleno de seguridad y que vuela entre ese
halago del poeta. bordada obra llena de espacios magicos.
felicidades. luzyabsenta
 
No quise mirar sus ojos
de un azul desdibujado,
que eran orillas de un río
con avenidas de llanto.
Tampoco miré sus labios
por no verlos agrietados
porque temía quedaran
como un recuerdo amargo.
Cerrando también los míos
y acercándome a los párpados
allí le dejé mi beso
para así memorizarlos.
Después le pasé mis dedos
por los sequerosos labios
con unas gotas de aceite
de unos olivos ancianos.
Y me quedé con su boca,
también me quedé sus párpados
guardándolos para siempre
como el mar guarda un naufragio.
Hay una melancolía en este poema que se reconcilia con la belleza para ser disfrutada en su totalidad. Un gusto pasar y saborear tu obra. Un saludo cordial.
 

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