El tercer día de Abril

Álex Hernández

Poeta recién llegado
Juraba que el amor era violencia.
Que las ojeras eran burbujas de agonía.
Que la distancia no era una prueba,
sino un recordatorio de lo que no se puede tener.



Quería amar con violencia.
Quería entregarse con violencia.
Quería besar con tanta brutalidad,
hasta que sus labios comenzaran a sangrar.



Decía que la soledad era para la gente pobre.
Que la baja autoestima era para la gente idiota.
Pero ella no se tenía ni un poco de cariño… Ni un poco.



Le molestaba el bullicio de la noche.
Pera estaba sola… Consigo misma.
Y era más que suficiente para volverse loca… Loca.



Se perdía en las florecillas estampadas del camisón de su mamá,
en el café de medía tarde, y el cigarrillo de media noche.



Ella quería amar con violencia…
Quería amarse, arrancarse, cortarse la carne…



Y en la profundidad de la noche,
en el tercer día de Abril; se hizo el amor.

— Álex Hernández. El tercer día de Abril.
 
Última edición:
Juraba que el amor era violencia.
Que las ojeras eran burbujas de agonía.
Que la distancia no era una prueba,
sino un recordatorio de lo que no se puede tener.



Quería amar con violencia.
Quería entregarse con violencia.
Quería besar con tanta brutalidad,
hasta que sus labios comenzaran a sangrar.



Decía que la soledad era para la gente pobre.
Que la baja autoestima era para la gente idiota.
Pero ella no se tenía ni un poco de cariño… Ni un poco.



Le molestaba el bullicio de la noche.
Pera estaba sola… Consigo misma.
Y era más que suficiente para volverse loca… Loca.



Se perdía en las florecillas estampadas del camisón de su mamá,
en el café de medía tarde, y el cigarrillo de media noche.



Ella quería amar con violencia…
Quería amarse, arrancarse, cortarse la carne…



Y en la profundidad de la noche,
en el tercer día de Abril; se hizo el amor.
bello poema, por momentos noto que te has inspirado en Rubén Darío y en el poema "Canción de otoño en primavera"... saludos y un gusto pasar por tus líneas.
 
Juraba que el amor era violencia.
Que las ojeras eran burbujas de agonía.
Que la distancia no era una prueba,
sino un recordatorio de lo que no se puede tener.



Quería amar con violencia.
Quería entregarse con violencia.
Quería besar con tanta brutalidad,
hasta que sus labios comenzaran a sangrar.



Decía que la soledad era para la gente pobre.
Que la baja autoestima era para la gente idiota.
Pero ella no se tenía ni un poco de cariño… Ni un poco.



Le molestaba el bullicio de la noche.
Pera estaba sola… Consigo misma.
Y era más que suficiente para volverse loca… Loca.



Se perdía en las florecillas estampadas del camisón de su mamá,
en el café de medía tarde, y el cigarrillo de media noche.



Ella quería amar con violencia…
Quería amarse, arrancarse, cortarse la carne…



Y en la profundidad de la noche,
en el tercer día de Abril; se hizo el amor.

— Álex Hernández. El tercer día de Abril.
Muy bello clima poético en unos versos de amor que van más alla de los sentimientos. Me ha gustado amigo Alex. Un abrazo. Paco.
 

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