—¿Me olvidas? —Me interrogas cuando puedes.
Mi compasiva lengua te responde
y todo vuelve a ser azul delirio,
oasis del Sahara y sin palabras
los átomos se expanden y el celeste
crece a sus anchas.
El universo reza de rodillas
el salmo del creyente,
ajusta sus compases,
sonríe, convulsiona y vuelve a ser
pacífica materia.
Julio 20, 2016
Emoción, sí, y también pensamiento adscrito a lo racional con muchas pinceladas irracionales. Eso sí, envuelto en el papel de celofán, maravilloso, dorado, o plateado, o nacarado, o policromado, en el que has troquelado tus líricos y elevados versos. La pacífica materia es solo esclavitud consentida, nada de paz hay en ella.
Bien, al margen de la película en sunsurrún y technicolor que me evocó tu poema, jajajajajajajajaja, el cual, quizás nada tenga que ver con mi ""visionado peliculero"", jajajajajajajajajajajajajajajaja, tu poema me ha llegado al alma, y me ha hecho sentir sensaciones que he destilado en mi primer párrafo..., y muchas más para las que no encuentro palabras.
Y al margen del contenido, aplaudo la excelente sintaxis, la soberbia semántica, el verbo preciso, el ritmo de acento y entonación.
Todo ello, verbo, estructura en poesía libre con sus versos de distintas extensiones, mas que mantienen armonía y equilibrio, ritmos ajustados, y, por supuesto, la esencia del contenido que no hay que obviar, otorgan a tu poema una estética eufonía a los oídos del alma al leerlo, y a los del cuerpo al declamarlo (Siempre, siempre declamo los poemas que leo).
Y por eso, yo, hoy, aquí, y ahora, hinco rodilla en tierra, y te rindo pleitesía como a la luminosa poetisa que eres. Y no es halago banal, nunca elogio lo que no es elogiable a mis sentidos. Mereces mi pleitesía.
Besos, Ligia hermosa, besos en alas de los vientos.