No se me juzgue por eso.

VICTOR SANTA ROSA

Poeta fiel al portal
Recordando el estilo único de José Angel Buesa. Un tema tantas veces tragedia en la vida real, cuando el celo ciega la razón y se defiende el amor hasta con la vida misma.


No me juzgue el mundo por eso,

por defender lo que me es sagrado,

perdón si, por mi furia en exceso,

más lo sabe quién por esto ha pasado.


Defendí con mi vida lo más sagrado,

porque lo son la mujer y los hijos,

el hogar con amor sustentado

y el honor que es un don tan bendito.


Si, reaccioné como una fiera,

y no fui distinto a las bestias,

pero el celo puesto en la hembra,

no mide ni piensa consecuencias.


Lo maté y sin prejuicio confieso,

pero no fue su muerte alevosía,

luchamos de frente, cuerpo a cuerpo;

No había elección. Su vida o la mía.


¿Se preguntan cuál fue el motivo?

falta de lealtad, decoro y decencia,

porque este diciéndose mi amigo,

traicionó mi cariño y confianza.


Seducir a mi hembra pretendió,

sin importarle siquiera mis críos,

esos hijos que su amor me ofrendó,

y que son plenamente de ella y míos.


Por eso reaccioné cómo animal,

que con su vida defiende la hembra,

no me fue deseado ese momento fatal,

y mi corazón su muerte lamenta.


No fui distinto a cualquier animal,

así lo es el tigre, el jaguar o el león,

y ya convertido en fiera total,

se me cegó la mesura, perdí la razón.


Por eso pido con humildad perdón,

pero sólo defendí mi vida, mi hogar;

Yo quise que entrara en razón,

más él no quiso hablar. Sólo matar.


Autor: Víctor A. Arana

(VICTOR SANTA ROSA)

Agosto 1 del 2016.
 
Matar no es un verbo que quisiera que existiera, se matan tantas cosas,
incluso el sentimiento, sin embargo, el poema es intenso mi querido poeta,
y si algunas veces te hablo de usted, es porque eres mi maestro, el señor
de la poesía con sentimiento...ya sabes además que te quiero montones.
Un beso.
 
Yo también te quiero mucho mi querida Poeta, pero podré serte algo especial, pero nunca Maestro porque yo he aprendido mucho de ti, que tienes un talento bello y conmovedor y una inspiración muy grande. Haces poesía hasta de una hoja. Te admiro mi bella y querida Blanca. Un beso cálido y mi abrazo perpetuo. TE QUIERO MUCHO.
 
Recordando el estilo único de José Angel Buesa. Un tema tantas veces tragedia en la vida real, cuando el celo ciega la razón y se defiende el amor hasta con la vida misma.


No me juzgue el mundo por eso,

por defender lo que me es sagrado,

perdón si, por mi furia en exceso,

más lo sabe quién por esto ha pasado.


Defendí con mi vida lo más sagrado,

porque lo son la mujer y los hijos,

el hogar con amor sustentado

y el honor que es un don tan bendito.


Si, reaccioné como una fiera,

y no fui distinto a las bestias,

pero el celo puesto en la hembra,

no mide ni piensa consecuencias.


Lo maté y sin prejuicio confieso,

pero no fue su muerte alevosía,

luchamos de frente, cuerpo a cuerpo;

No había elección. Su vida o la mía.


¿Se preguntan cuál fue el motivo?

falta de lealtad, decoro y decencia,

porque este diciéndose mi amigo,

traicionó mi cariño y confianza.


Seducir a mi hembra pretendió,

sin importarle siquiera mis críos,

esos hijos que su amor me ofrendó,

y que son plenamente de ella y míos.


Por eso reaccioné cómo animal,

que con su vida defiende la hembra,

no me fue deseado ese momento fatal,

y mi corazón su muerte lamenta.


No fui distinto a cualquier animal,

así lo es el tigre, el jaguar o el león,

y ya convertido en fiera total,

se me cegó la mesura, perdí la razón.


Por eso pido con humildad perdón,

pero sólo defendí mi vida, mi hogar;

Yo quise que entrara en razón,

más él no quiso hablar. Sólo matar.


Autor: Víctor A. Arana

(VICTOR SANTA ROSA)

Agosto 1 del 2016.
Intenso y sentido poema en el que los sentimientos se defienden como gato panza arriba de los ataques externos que quieren acabar con la paz y el amor del poeta. Me ha gustado amigo Victor. Un abrazo. Paco.
 
Última edición:
Recordando el estilo único de José Angel Buesa. Un tema tantas veces tragedia en la vida real, cuando el celo ciega la razón y se defiende el amor hasta con la vida misma.


No me juzgue el mundo por eso,

por defender lo que me es sagrado,

perdón si, por mi furia en exceso,

más lo sabe quién por esto ha pasado.


Defendí con mi vida lo más sagrado,

porque lo son la mujer y los hijos,

el hogar con amor sustentado

y el honor que es un don tan bendito.


Si, reaccioné como una fiera,

y no fui distinto a las bestias,

pero el celo puesto en la hembra,

no mide ni piensa consecuencias.


Lo maté y sin prejuicio confieso,

pero no fue su muerte alevosía,

luchamos de frente, cuerpo a cuerpo;

No había elección. Su vida o la mía.


¿Se preguntan cuál fue el motivo?

falta de lealtad, decoro y decencia,

porque este diciéndose mi amigo,

traicionó mi cariño y confianza.


Seducir a mi hembra pretendió,

sin importarle siquiera mis críos,

esos hijos que su amor me ofrendó,

y que son plenamente de ella y míos.


Por eso reaccioné cómo animal,

que con su vida defiende la hembra,

no me fue deseado ese momento fatal,

y mi corazón su muerte lamenta.


No fui distinto a cualquier animal,

así lo es el tigre, el jaguar o el león,

y ya convertido en fiera total,

se me cegó la mesura, perdí la razón.


Por eso pido con humildad perdón,

pero sólo defendí mi vida, mi hogar;

Yo quise que entrara en razón,

más él no quiso hablar. Sólo matar.


Autor: Víctor A. Arana

(VICTOR SANTA ROSA)

Agosto 1 del 2016.
Intensidad y belleza. y humildad también. No todos nos atrevemos a decir las cosas
por su nombre: En el fondo somos seres de esta tierra como los animales y las plantas lo son.
Saludos cordiales de Saturno con admiración.
 

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