salerin
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mi alma entre tus letras se me enreda.
Clavado con mis ojos a tu nube,
camino por los campos que no anduve,
girando sin parar en esa rueda.
Es, mi triste amargura, tu gran pena;
la nota de canción que ya no vibra
y tu magia, sutil, no me equilibra
escuchando tu eco que no suena.
Mi arena entre tus dedos, extendida,
y yo soñando en ti desde lo oscuro,
subiendo por la piedras de tu muro,
fundiendose en amor, dolor y vida.
Yo no puedo decirte, dulce amada,
que eres tu, mi amor, la única estrella;
el único tapón que el cielo sella
con brillo de una noche a mi entregada.
Amarte sin sentirte, ¿no es tormento?
más, cuando he de callarme lo que quiero.
Sólo puedo esperar lo que no espero
y de dulces palabras me alimento.
Eres mi paraiso y mi castigo.
En tu flecha de amor estoy clavado.
En tus letras me miro, ensimismado
y siendo maldición yo te bendigo.
Manuel Sal Menéndez.
Clavado con mis ojos a tu nube,
camino por los campos que no anduve,
girando sin parar en esa rueda.
Es, mi triste amargura, tu gran pena;
la nota de canción que ya no vibra
y tu magia, sutil, no me equilibra
escuchando tu eco que no suena.
Mi arena entre tus dedos, extendida,
y yo soñando en ti desde lo oscuro,
subiendo por la piedras de tu muro,
fundiendose en amor, dolor y vida.
Yo no puedo decirte, dulce amada,
que eres tu, mi amor, la única estrella;
el único tapón que el cielo sella
con brillo de una noche a mi entregada.
Amarte sin sentirte, ¿no es tormento?
más, cuando he de callarme lo que quiero.
Sólo puedo esperar lo que no espero
y de dulces palabras me alimento.
Eres mi paraiso y mi castigo.
En tu flecha de amor estoy clavado.
En tus letras me miro, ensimismado
y siendo maldición yo te bendigo.
Manuel Sal Menéndez.
:: increible soneto, gracias por compartir tu talento con nosotros. Un beso.
::
:: ::
::