Rodrigo del Río
El cazador de sueños.
Sentado en una mesa, un hombre saciaba su feroz apetito, comiendo con sus manos.
Al frente una mujer me miraba estupefacta.
¡Alto señor! Deténgase. Muestre algo de compostura y de educación. Se come con calma y se usa para ello el tenedor, llevando a su boca pequeños bocados.
El hombre quiso responder, pero no encontró palabras... ninguna palabra que le dijese a esa mujer que no le importaba su opinión. Y que tanta era su hambre que él comería como fuese o como se le antojara. Pero no encontraba esa palabra...
Espera sí... ¿Hambre?, ¿Comida?, ¿Comer?...Y respondió:
¿Cómo? ¿Cómo como?
¡¡Como, como como!!
"No pidas a un hambriento razones, opiniones o comportamientos. Él recién está tratando de sobrevivir"
Rodrigo del Río
Última edición por un moderador: