Silva arromanzada
Poeta y navegante,
me guío por la rosa de los vientos,
cuaderno de bitácora que cuenta
mis viajes entre rimas,verso, a verso;
con mi pluma de ganso,
trazando voy mis letras sobre el lienzo,
como el viejo amanuense
de nostálgicos tiempos.
Hoy llegaron las pléyades, sin luna,
cual palomas surcando el firmamento,
por Orión perseguidas
siete hermanas huyeron,
siete estrellas que brillan,
guían las travesías de los sueños
sin saber su destino.
¡Cómo maldigo al alba y su lucero!
impasibles testigos del naufragio,
cuando escucho los gritos y lamentos,
y el deambular de sombras que perdidas
en tu profundo azul, guardan silencio.
¡Ya no te quiero, mar!
Llevas entre tus fauces tantos muertos...
se oye un cantar de nanas de sirenas
que a las sombras estrechan en su pecho,
y en un pueblo, fantasma, sumergido,
(tumba de marineros)
redobla una campana sin badajo,
su silente tañido llama al duelo.
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