jhon mario agamez castro
Poeta recién llegado
No se amar más que tus besos,
esos besos de calidad estela,
de pulposo color, que brindan condena;
penas de amor y locura
brindadas de tu dulce lengua.
No podría amar otros labios,
que desbocan el más amargo encanto;
si se tiñen de pasión
después que han blasfemado.
No quería olvidarlos
aún, como hoy hicieran daño.
Y no es masoquismo mi sentir
es lujuria por esos labios,
que no han sabido mentir
a mis ojos enamorados.
Los besaría sin cesar ante el calor,
hasta que el rojo de tu rostro
se agite de amor.
Yo se que amas los míos,
que no resistes
hasta no haberlos mordido;
Se que anhelamos
la orilla de nuestras palabras
con manía de amarnos
sin pena ni juicio,
el alma en un abrazo de nuestros labios.
esos besos de calidad estela,
de pulposo color, que brindan condena;
penas de amor y locura
brindadas de tu dulce lengua.
No podría amar otros labios,
que desbocan el más amargo encanto;
si se tiñen de pasión
después que han blasfemado.
No quería olvidarlos
aún, como hoy hicieran daño.
Y no es masoquismo mi sentir
es lujuria por esos labios,
que no han sabido mentir
a mis ojos enamorados.
Los besaría sin cesar ante el calor,
hasta que el rojo de tu rostro
se agite de amor.
Yo se que amas los míos,
que no resistes
hasta no haberlos mordido;
Se que anhelamos
la orilla de nuestras palabras
con manía de amarnos
sin pena ni juicio,
el alma en un abrazo de nuestros labios.
Última edición: