Donde España es más norte que verano
y en el mar la montaña se desploma,
habito un pueblo para ser anciano
en una casa al pie de una ancha loma.
En la loma, eucaliptos, y en la casa,
un cuarto donde el mundo me ha vencido,
un fracaso sereno que traspasa
lo que será, lo que es y lo que ha sido.
Guardando mi esperanza, que es ninguna,
y ocupando un espacio en esta esquina,
mientras el tiempo el ánimo me diezma,
voy camino de ser -¡qué gran fortuna!-
aquel vencido noble*, todo ruina,
del que hace tiempo hablara Gil de Biedma*.
*Por alusiones:
DE VITA BEATA
En un viejo país ineficiente,
algo así como España entre dos guerras
civiles, en un pueblo junto al mar,
poseer una casa y poca hacienda
y memoria ninguna. No leer,
no sufrir, no escribir, no pagar cuentas,
y vivir como un noble arruinado
entre las ruinas de mi inteligencia.
Jaime Gil de Biedma
y en el mar la montaña se desploma,
habito un pueblo para ser anciano
en una casa al pie de una ancha loma.
En la loma, eucaliptos, y en la casa,
un cuarto donde el mundo me ha vencido,
un fracaso sereno que traspasa
lo que será, lo que es y lo que ha sido.
Guardando mi esperanza, que es ninguna,
y ocupando un espacio en esta esquina,
mientras el tiempo el ánimo me diezma,
voy camino de ser -¡qué gran fortuna!-
aquel vencido noble*, todo ruina,
del que hace tiempo hablara Gil de Biedma*.
*Por alusiones:
DE VITA BEATA
En un viejo país ineficiente,
algo así como España entre dos guerras
civiles, en un pueblo junto al mar,
poseer una casa y poca hacienda
y memoria ninguna. No leer,
no sufrir, no escribir, no pagar cuentas,
y vivir como un noble arruinado
entre las ruinas de mi inteligencia.
Jaime Gil de Biedma
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