Yo, como los viejos, ya voy pidiendo tierra,
y, por si acaso, he reservado un nicho
con vistas al monte y al rio.
Porque pronto llegarán de la parca
turbulentos ecos perdidos.
Arriba, en los andamios de la vida,
podria estar cerca el día
en que me cueste arrancarte suspiros.
Por eso ya voy pidiendo tierra,
para no verte sola,
para sembrar sempiterna amante
vestida de tierna amapola.
Por si resbalo y me caigo al suelo
y con desalentados silbidos
llego a morder el polvo amargo
del desconsuelo.
Yo, por si acaso, ya voy pidiendo tierra,
esa tierra de nadie y tan nuestra,
polvo que un día fué vida
y pronto será proscenio
del gran misterio:
Yo no quiero ser el mas rico del cementerio.
Por eso he comprado un nicho
con vistas al monte y al rio,
porque solo quiero reposar mis huesos
y que me dejen tranquilo,
que nunca puedan decir que te dejé sola.
Y cuando muerda el mustio gusano,
me hable y me diga:
Tu amor nunca fué en vano,
en tierra de nadie creció la amapola.
y, por si acaso, he reservado un nicho
con vistas al monte y al rio.
Porque pronto llegarán de la parca
turbulentos ecos perdidos.
Arriba, en los andamios de la vida,
podria estar cerca el día
en que me cueste arrancarte suspiros.
Por eso ya voy pidiendo tierra,
para no verte sola,
para sembrar sempiterna amante
vestida de tierna amapola.
Por si resbalo y me caigo al suelo
y con desalentados silbidos
llego a morder el polvo amargo
del desconsuelo.
Yo, por si acaso, ya voy pidiendo tierra,
esa tierra de nadie y tan nuestra,
polvo que un día fué vida
y pronto será proscenio
del gran misterio:
Yo no quiero ser el mas rico del cementerio.
Por eso he comprado un nicho
con vistas al monte y al rio,
porque solo quiero reposar mis huesos
y que me dejen tranquilo,
que nunca puedan decir que te dejé sola.
Y cuando muerda el mustio gusano,
me hable y me diga:
Tu amor nunca fué en vano,
en tierra de nadie creció la amapola.
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