lesmo
Poeta veterano en el portal
De la tierra sale
un calor que abrasa
y en el pueblo las casas mantienen
la puerta cerrada.
Detrás del zaguán
las horas descansan
en un patio que guarda silencio
mientras calla el alma.
A través del toldo
de color naranja
se tamizan del sol en el cielo
las luces doradas.
En medio la fuente
refresca la estancia
y su acorde compone el concierto
de húmedas guirnaldas.
Están las macetas
de flores cargadas,
por esquinas, columnas y muros
adornan la calma.
En la mecedora,
del vaivén cansada,
con los ojos cerrados la niña
acaricia el agua.
Y al abanicarse
con brisa delgada
se le mueve el cabello rizado
en garbosa danza.
Todo está tan lento
que casi se para
y al compás de un reloj se ha quedado
dormida la casa.
un calor que abrasa
y en el pueblo las casas mantienen
la puerta cerrada.
Detrás del zaguán
las horas descansan
en un patio que guarda silencio
mientras calla el alma.
A través del toldo
de color naranja
se tamizan del sol en el cielo
las luces doradas.
En medio la fuente
refresca la estancia
y su acorde compone el concierto
de húmedas guirnaldas.
Están las macetas
de flores cargadas,
por esquinas, columnas y muros
adornan la calma.
En la mecedora,
del vaivén cansada,
con los ojos cerrados la niña
acaricia el agua.
Y al abanicarse
con brisa delgada
se le mueve el cabello rizado
en garbosa danza.
Todo está tan lento
que casi se para
y al compás de un reloj se ha quedado
dormida la casa.