lesmo
Poeta veterano en el portal
El jardín del poeta se ha quemado.
¡Pavesas voladoras! ¡Humaredas!
No existen laberintos ni veredas
ni marcas del ciprés desdibujado .
El mármol de la fuente nacarado
llora lágrimas negras. Arboledas
mudaron su verdor a oscuras sedas
del aire enrarecido y enlutado.
¡Adiós!, le dice el vate a su plantío,
ruinoso y tan repleto de vacío,
al ver su inspiración desbaratada.
De pronto el estupor: de lo sombrío
despunta en una brizna la alborada
y la esperanza en gotas de rocío.
¡Pavesas voladoras! ¡Humaredas!
No existen laberintos ni veredas
ni marcas del ciprés desdibujado .
El mármol de la fuente nacarado
llora lágrimas negras. Arboledas
mudaron su verdor a oscuras sedas
del aire enrarecido y enlutado.
¡Adiós!, le dice el vate a su plantío,
ruinoso y tan repleto de vacío,
al ver su inspiración desbaratada.
De pronto el estupor: de lo sombrío
despunta en una brizna la alborada
y la esperanza en gotas de rocío.
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