Cerateado83
Poeta recién llegado
Un último jadeo incógnito,
vestido de párpados azules,
y la mirada aterradora,
de una culpa abrumante...
Fue su último suspiro,
cual fe eterna de perdones,
lloraban como niños,
fieles a rencores...
Las herencias de un malnacido,
y soberbias menguantes,
procurando egos heridos,
ya no eramos los de antes...
La oscuridad nos era contagiosa,
en el círculo de abrazo al despido,
Un adiós que no regresa,
somos seres tan dormidos.
Toqué su rostro y le hablé como si viviera,
mientras las muertes de sueños ajenos me observaban,
el vacío de lo ingenuo me colmaba.
Puse esmero en esperanzarme de solo una mirada,
aquel pensó que todo lo tenía,
y ahora todo le faltaba.
Ira a la humanidad contaminada,
que duerme en burbujas del no ser.
Ya no quería su agonía.
Ya no quería creer.
Hay infiernos en la vida.
En el alma, en mi ser.
Jadeó su último temor...
y con sus párpados cerrados,
el mundo de reloj cambió.
Se llevó a la nada nuestro tiempo de preguntas,
nuestro tiempo...cambió.
vestido de párpados azules,
y la mirada aterradora,
de una culpa abrumante...
Fue su último suspiro,
cual fe eterna de perdones,
lloraban como niños,
fieles a rencores...
Las herencias de un malnacido,
y soberbias menguantes,
procurando egos heridos,
ya no eramos los de antes...
La oscuridad nos era contagiosa,
en el círculo de abrazo al despido,
Un adiós que no regresa,
somos seres tan dormidos.
Toqué su rostro y le hablé como si viviera,
mientras las muertes de sueños ajenos me observaban,
el vacío de lo ingenuo me colmaba.
Puse esmero en esperanzarme de solo una mirada,
aquel pensó que todo lo tenía,
y ahora todo le faltaba.
Ira a la humanidad contaminada,
que duerme en burbujas del no ser.
Ya no quería su agonía.
Ya no quería creer.
Hay infiernos en la vida.
En el alma, en mi ser.
Jadeó su último temor...
y con sus párpados cerrados,
el mundo de reloj cambió.
Se llevó a la nada nuestro tiempo de preguntas,
nuestro tiempo...cambió.