Dialmar
Poeta asiduo al portal
Arden mis dedos rojos e hinchados
de sujetar el fuerte hilo que te une a mi,
duele el ardor y su color.
El vendaval rompió tus delicados límites
llevándote sutil y vigorosamente.
Tu cuerpo posee el firmamento
y lo hace suyo en la perfecta mezcla
De texturas y pigmentos rampagueantes.
Seduces al aire y el cortejo inevitable
te arrebató la voluntad.
Cómo no apreciar tan hermoso espectáculo,
cómo no soltar las amarras y verte volar,
así la seda al viento pincelando arabescos,
de hermosas notas tornadas.
Noté tu despedida en tan encantadoras maniobras.
Mientras cerraba mis manos,
retorciendo las fibras.
Intenté retenerte en contra de mí,
libre eres feliz.
Duele el amor y arde el dolor.
Me queda un hilo roto encendido,
el pelo despeinado en marañas,
mi extenuado cuerpo
cansado de mirar,
y la serenidad complaciente
…que me abraza
libre de ti.
de sujetar el fuerte hilo que te une a mi,
duele el ardor y su color.
El vendaval rompió tus delicados límites
llevándote sutil y vigorosamente.
Tu cuerpo posee el firmamento
y lo hace suyo en la perfecta mezcla
De texturas y pigmentos rampagueantes.
Seduces al aire y el cortejo inevitable
te arrebató la voluntad.
Cómo no apreciar tan hermoso espectáculo,
cómo no soltar las amarras y verte volar,
así la seda al viento pincelando arabescos,
de hermosas notas tornadas.
Noté tu despedida en tan encantadoras maniobras.
Mientras cerraba mis manos,
retorciendo las fibras.
Intenté retenerte en contra de mí,
libre eres feliz.
Duele el amor y arde el dolor.
Me queda un hilo roto encendido,
el pelo despeinado en marañas,
mi extenuado cuerpo
cansado de mirar,
y la serenidad complaciente
…que me abraza
libre de ti.