Leandro Vazquez R.
VRLeandro
Al final del verano llegaste tú,
ahí estabas con los días más largos,
con el despertar de las flores y la agonía de las mismas
y yo en la ironía de mi vida.
Fue excepcional; amor total, llena de vida, joven,
aunque con espigas y en tiempos de secas,
¡tuve miedo!, venias con fuego en el periodo estival,
pero con temporal para apagarlo.
Llegaste en crepúsculos de contrastes,
un fuerte periodo para “un gran amor”,
pero tierno para sentirlo en las noches cortas de estrellas abundantes.
Entre ensayos te busqué y en la lírica te encontré,
tu ingenuidad me conquistó y tu alma me cautivo,
la soledad nos juntó y la distancia nos acercó.
Y en la tibieza de tu cuerpo me quede soñando,
en ese verano que me enamoró en la avenencia de tu corazón.*
ahí estabas con los días más largos,
con el despertar de las flores y la agonía de las mismas
y yo en la ironía de mi vida.
Fue excepcional; amor total, llena de vida, joven,
aunque con espigas y en tiempos de secas,
¡tuve miedo!, venias con fuego en el periodo estival,
pero con temporal para apagarlo.
Llegaste en crepúsculos de contrastes,
un fuerte periodo para “un gran amor”,
pero tierno para sentirlo en las noches cortas de estrellas abundantes.
Entre ensayos te busqué y en la lírica te encontré,
tu ingenuidad me conquistó y tu alma me cautivo,
la soledad nos juntó y la distancia nos acercó.
Y en la tibieza de tu cuerpo me quede soñando,
en ese verano que me enamoró en la avenencia de tu corazón.*
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