TARDE GRIS
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ayer, la vida no tenía orillas,
ni para seguirla ni para detenerla,
se vivía a plenitud en la extensión del ser.
Hoy, esa orilla en cuyos
piélagos las penas se encaminan,
el desengaño y la tristeza me visitan,
descubro que estoy en su orilla;
así es el final de un destino.
¿Habrá mañana?
quizás esté solo en la orilla de un cambio
para sentir que mi vida es vida con sus
dichas y soledades.
Mañana…mañana quizás
no esté en ninguna parte.
Blanca N. García González
TARDE GRIS
ni para seguirla ni para detenerla,
se vivía a plenitud en la extensión del ser.
Hoy, esa orilla en cuyos
piélagos las penas se encaminan,
el desengaño y la tristeza me visitan,
descubro que estoy en su orilla;
así es el final de un destino.
¿Habrá mañana?
quizás esté solo en la orilla de un cambio
para sentir que mi vida es vida con sus
dichas y soledades.
Mañana…mañana quizás
no esté en ninguna parte.
Blanca N. García González
TARDE GRIS
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