¿Amigos? (prosa poética)

Lo prometido... hecho!
Primero creo que después de leer estos versos que la verdad son una pasada! amigo; se lucen mucho hay que admitirlo, uno casi se ve obligado a darle me gusta por que el sabor que te deja es buenísimo!
además yo amo aparte del café jaja los poemas en modo historia sabes y este no ha sido la excepción y leerlo es decir la forma en que esta redactado el mensaje y el sentimiento con el que esta escrito le dan un toque brutal. Esos cuatro amigos se diferencian muy bien y se nota por mucho el contraste o el peso del ultimo sobre las declaraciones de los otros, aparte de que es muy melancólico de lo que habla y esas frases utilizadas cumplen muy bien la función de transmitir esa melancolía al lector por supuesto.
Y bueno Esta es mi sincera y simple opinión sobre tu poema.
Saludos.
 
Bella y conmovedora historia. Pensé que era larga pero ni sentí el tiempo mientras leía pues me atrapo el relato. Me pareció muy triste la última historia. Los amigos como dice un dicho popular, "se conocen en las buenas y en las malas". Esos no fueron buenos amigos. Triste final. Saludos y Bendiciones. Tienes madera de escritor y con estudio y empeño lo harás cada vez mejor. Sigue adelante.
 
Buena narración que se asemeja más a prosa poética que a poesía por la forma estructural que presenta, el tema resulta explicativo al principio haciendo de presentación, lo que van contando cada uno forma el nudo y la lastimosa situación que expone Gabriel el desenlace que es la parte más emotiva. Una buen historia nos compartes.

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En un desvanecimiento de mi ser llegué por un momento a pensar
que esta obra podría reflejar mi futuro aún sin terminar .
Haber vivido esas heridas de amor cada año de una vida
la cual apenas acaba de empezar , tal vez me ha tentado a la ida .
Es un texto bello y horrible a la vez , bello por la forma de relatarlo ,
horroroso porque aquellos que lo sufren no suelen tener a nadie a quien contarlo .
(Con esto solo te digo que me ha gustado tu poema , y sobre él , unas letras escapadas de mi conciencia) .
Saludos de Escritora Joven
 
Uff,realmente se me ha estremecido el alma, al leer esta historia, especialmente la de Gabriel, que doloroso fue, no solo su vida y la desdicha de haber perdido a su pareja, sino también la pérdida de la compañía de esos que decían ser sus AMIGOS, que gran lección de AMISTAD le ha dejado a los que él si, consideró sus amigos, con esa frase que he copiado y resaltado con negrita, los verdaderos amigos debemos estar en todos los momentos y situaciones personales por el que atraviesa en la vida, nuestros amigos!!! Encanta de llegar hasta tu espacio y poder leer tus versos!!
Saludos y bienvenido!!!!
qué bueno mar que hayas disfrutado y sumergido en mi soso poema.
 
Eran cuatro amigos
tras dos décadas de separación,
eran tres alegres, uno afligido,
tres contentos, uno sin cura, sin emoción.

Dos décadas posterior al colegio
sabían gozar de la vida sus privilegios
entres chácharas absurdas
sus triunfos, olvidándose sus fracasos,
en medio de apodos, quebrantos y burlas
sus pecados encerrados en pequeños frascos.

Después del recóndito reencuentro
luego de veinte años de separación
Jurábanse jamás olvidar ese momento
pactando una próxima reunión.

- ¡Tomemos alcohol y luego película erótica!
- ¡no, mejor cerveza amigos¡.
Era este día especial, agradable y estrambótica
a tantos años y de vicios, tres eran los mismos.

Gabriel de ropa apolillada no sonreía
propuso la idea de contar sus vidas,
respiraron hondo y con alivio acataron la idea
se sentaron para poder hablar.
Gabriel dijo: empiecen, yo prefiero callar
escucharé atento, hablen que empiece la faena.

habló el primero algo romántico
“pues yo, estoy casado y soy casi rico
y no me lisonjeo amigos míos
era pobre, el dinero se iba cual río
solo tengo amigos, ningún arisco

la pobreza era excusa
ahora me aman todos,
el dinero todo mal expulsa
ahora vivo feliz y cómodo,
mis hijos son pequeños
y le doy los mejores juguetes,
cada día parece navideño
y percibo el humo de los cohetes,
no puedo negar, gracias al dinero
soy feliz, todo es bello”.

El segundo amigo de rostro risueño habló:
“yo no tengo profesión, pero gano a la vida,
gano mi dinero y en honradez,
manejo un carro que me da comida
reniego por lentitud, pues amo la rapidez,
pero soy feliz, tengo miles de mujeres,
todas aman mi lengua convincente y de mentira,
en pocos años aprendí a conquistar,
no hay mujer a quien no pueda enamorar

paso confiado a cualquier cantina
escucho en la rocola cualquier canción,
porque las canciones me atinan,
enamorar alimenta mi autoestima,
porque siempre seré:
un capullo de rosa, el conquistador.”

“Yo trabajo en una fábrica - dijo otro muy certero –
y soy el empleado del mes,
casi un gerente por mi esmero,
me aumentan el sueldo, gano como diez,
soy el alma, cerebro de la compañía,
soy luz del sendero; indispensable,
sin mi nada funcionaría,
pienso renunciar, pero el ambiente es agradable,

no me quejo, es justo la vida
estoy comprometido y no sé
qué es carencia, qué es pobreza,
derrocho dinero que no se termina
quizá nada alimente la tristeza,
soy feliz, afortunado como ustedes
vengan a mi hogar y verán mis bienes
por eso les repito soy feliz.”

Gabriel entre su agobio, escuchó atento
escuchó toda la felicidad con descontento,
se puso una mano al pecho y sin poder respirar
rehén de la vida y no como ellos
no quiso guardarse nada, ni siquiera callar
y trató de ser lo más sincero,
se armó de valor y empezó a hablar:

“yo no soy feliz amigos, soy de hielo,
perdí lo que más quiero
carezco de mujer, carro y dinero,
les contaré desde un principio,
soy un solitario que sufre en rimas
no me importa si me vuelvo conspicuo,
solo les diré que llevo penas encima

yace un año que perdí a mi mujer:
la que amé como loco desde niñez,
íbamos a ser padres, se cruzó la viudez,
todo ese tiempo estuve solo
me enfermé de depresión y del corazón,
un golpe gigante que nadie sintió,
extraño su risa, su cariño empalagador
y está débil mi corazón casi no resiste,
perdí mi vida, trabajo y la ilusión
y para mi vida y viudez, cura no existe

envidio su dicha, yo pierdo mi vida y mi salud
y tal vez hoy me vean en un ataúd,
cuando enfermé, ninguno me visitó,
ninguna lámpara de sus ojos me vio ¡mentira!,
nadie de ustedes caerme al vació vio
y en mi viudez, la resignación jamás llegó,
para mi mal no existe medicina,
soy desafortunado, mi vida flasco y trunco
y ya casi camino al sepulcro

aunque sea una visita de por medio,
pero su ingratitud amigos, no tiene remedio
yo agonizando en el suelo y solo
llorando en la miseria tempestades
nunca pensé en sus triunfos sino sus maldades

Estaba postrado en una cama,
no había esa medicina que sana
débil y casi muerto me daban de comer en la boca:
era la tremenda escasez, sin dinero
sin consuelo, no existe una pastilla
solo acumulé penas y mi cabeza se aloca,
no tengo a nadie y, mi mujer no está viva

no estoy viviendo ni estoy feliz,
siento arder una herida sin cicatriz
que sin evitarlo no se cierra
y el dolor más y más se aferra

¿Por qué amigos nunca me visitaron?,
¿por qué por mí, su amigo, se olvidaron?,
ignoran mi viudez, mi mal es terminal
¿por qué no me dieron un granito de consuelo?,
no tengo salud estoy agonizando en todas partes,
ella fue mi fortaleza y lo primero
y la amo como hoy y como antes

arrastro como cadena esta enfermedad
voy a morir, tal vez hoy, de verdad,
llévense todo de mí excepto mi reproche;
a pesar de ello, amigos los añoro
son el abrigo de otoño...
...casi no siento latir mi corazón fantoche

¡qué bueno compañeros!...
que sean felices, no los noto sinceros,
muerto en vida y con fervor
rezo por ustedes, jamás se olviden de un amigo
apiádense de mi dolor,
aunque mañana ya no esté vivo.

observen mi delgadez extrema
miren mi ropa de pordiosero
no soy el de antes, pero sí sincero
observen mi espíritu flácido que enferma
felices porque no sufren mi tristeza,
infeliz yo, enfermo del corazón sin medicina
felices porque su vida hoy no termina”.

Gabriel calló y lloró tanto
ya no podía continuar, palabras de santo,
sus amigos entendieron el dolor ajeno
les tocó el corazón humano y débil.
Gabriel no pudo estar sereno
cayó al piso, cerró los ojos taciturnos
murió allí, y sin aliento no pudo revivir,
y murió al final de su turno
y después de esas frases
de sus amigos y la vida, se pudo despedir.



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© Todos los derechos reservados APDAYC-PERU 2015
Queda prohibida la copia de esta poesía, solo será puesta en exhibición para su lectura.
Anthony Acosta Pérez (Antorcha)
Muy emotivo y bellamente melancólico este relato hermano poeta, el contenido profundamente humano, mis felicitaciones Antorcha, mi saludo sincero poeta.
 
Lograste envolverme en tu relato, sobre todo me sumergí al final,
en la parte que habla sobre Gabriel, lograste despertar mi empatía,
al ponerme en el lugar de él.
A mí parecer, lo más destacado de tu poesía es la sencillez con la que logras
cautivar al lector y adentrarlo en tu historia.
Saludos, amigo.
Gracias amigo Onthiel por tu comentario, es una pena que ya no se te vea por esta página.. saludos mi buen amigo
 
Bello relato, real como la vida misma, cada persona es un mundo y la loteria de los días a unos les toca y a otros no, a Grabiel no le tocó, escribes bien y fluido, remarcas los sentimientos y tienes inventiva y originalidad, me ha gustado mucho amigo Antorcha. Un abrazo. Paco.
Gracias amigo Paco por darme palabras de apoyo en mi poemas de novato.. y disculpa que recién conteste tu comentario, pero más vale tarde que nunca.
 
Eran cuatro amigos
tras dos décadas de separación,
eran tres alegres, uno afligido,
tres contentos, uno sin cura, sin emoción.

Dos décadas posterior al colegio
sabían gozar de la vida sus privilegios
entres chácharas absurdas
sus triunfos, olvidándose sus fracasos,
en medio de apodos, quebrantos y burlas
sus pecados encerrados en pequeños frascos.

Después del recóndito reencuentro
luego de veinte años de separación
Jurábanse jamás olvidar ese momento
pactando una próxima reunión.

- ¡Tomemos alcohol y luego película erótica!
- ¡no, mejor cerveza amigos¡.
Era este día especial, agradable y estrambótica
a tantos años y de vicios, tres eran los mismos.

Gabriel de ropa apolillada no sonreía
propuso la idea de contar sus vidas,
respiraron hondo y con alivio acataron la idea
se sentaron para poder hablar.
Gabriel dijo: empiecen, yo prefiero callar
escucharé atento, hablen que empiece la faena.

habló el primero algo romántico
“pues yo, estoy casado y soy casi rico
y no me lisonjeo amigos míos
era pobre, el dinero se iba cual río
solo tengo amigos, ningún arisco

la pobreza era excusa
ahora me aman todos,
el dinero todo mal expulsa
ahora vivo feliz y cómodo,
mis hijos son pequeños
y le doy los mejores juguetes,
cada día parece navideño
y percibo el humo de los cohetes,
no puedo negar, gracias al dinero
soy feliz, todo es bello”.

El segundo amigo de rostro risueño habló:
“yo no tengo profesión, pero gano a la vida,
gano mi dinero y en honradez,
manejo un carro que me da comida
reniego por lentitud, pues amo la rapidez,
pero soy feliz, tengo miles de mujeres,
todas aman mi lengua convincente y de mentira,
en pocos años aprendí a conquistar,
no hay mujer a quien no pueda enamorar

paso confiado a cualquier cantina
escucho en la rocola cualquier canción,
porque las canciones me atinan,
enamorar alimenta mi autoestima,
porque siempre seré:
un capullo de rosa, el conquistador.”

“Yo trabajo en una fábrica - dijo otro muy certero –
y soy el empleado del mes,
casi un gerente por mi esmero,
me aumentan el sueldo, gano como diez,
soy el alma, cerebro de la compañía,
soy luz del sendero; indispensable,
sin mi nada funcionaría,
pienso renunciar, pero el ambiente es agradable,

no me quejo, es justo la vida
estoy comprometido y no sé
qué es carencia, qué es pobreza,
derrocho dinero que no se termina
quizá nada alimente la tristeza,
soy feliz, afortunado como ustedes
vengan a mi hogar y verán mis bienes
por eso les repito soy feliz.”

Gabriel entre su agobio, escuchó atento
escuchó toda la felicidad con descontento,
se puso una mano al pecho y sin poder respirar
rehén de la vida y no como ellos
no quiso guardarse nada, ni siquiera callar
y trató de ser lo más sincero,
se armó de valor y empezó a hablar:

“yo no soy feliz amigos, soy de hielo,
perdí lo que más quiero
carezco de mujer, carro y dinero,
les contaré desde un principio,
soy un solitario que sufre en rimas
no me importa si me vuelvo conspicuo,
solo les diré que llevo penas encima

yace un año que perdí a mi mujer:
la que amé como loco desde niñez,
íbamos a ser padres, se cruzó la viudez,
todo ese tiempo estuve solo
me enfermé de depresión y del corazón,
un golpe gigante que nadie sintió,
extraño su risa, su cariño empalagador
y está débil mi corazón casi no resiste,
perdí mi vida, trabajo y la ilusión
y para mi vida y viudez, cura no existe

envidio su dicha, yo pierdo mi vida y mi salud
y tal vez hoy me vean en un ataúd,
cuando enfermé, ninguno me visitó,
ninguna lámpara de sus ojos me vio ¡mentira!,
nadie de ustedes caerme al vació vio
y en mi viudez, la resignación jamás llegó,
para mi mal no existe medicina,
soy desafortunado, mi vida flasco y trunco
y ya casi camino al sepulcro

aunque sea una visita de por medio,
pero su ingratitud amigos, no tiene remedio
yo agonizando en el suelo y solo
llorando en la miseria tempestades
nunca pensé en sus triunfos sino sus maldades

Estaba postrado en una cama,
no había esa medicina que sana
débil y casi muerto me daban de comer en la boca:
era la tremenda escasez, sin dinero
sin consuelo, no existe una pastilla
solo acumulé penas y mi cabeza se aloca,
no tengo a nadie y, mi mujer no está viva

no estoy viviendo ni estoy feliz,
siento arder una herida sin cicatriz
que sin evitarlo no se cierra
y el dolor más y más se aferra

¿Por qué amigos nunca me visitaron?,
¿por qué por mí, su amigo, se olvidaron?,
ignoran mi viudez, mi mal es terminal
¿por qué no me dieron un granito de consuelo?,
no tengo salud estoy agonizando en todas partes,
ella fue mi fortaleza y lo primero
y la amo como hoy y como antes

arrastro como cadena esta enfermedad
voy a morir, tal vez hoy, de verdad,
llévense todo de mí excepto mi reproche;
a pesar de ello, amigos los añoro
son el abrigo de otoño...
...casi no siento latir mi corazón fantoche

¡qué bueno compañeros!...
que sean felices, no los noto sinceros,
muerto en vida y con fervor
rezo por ustedes, jamás se olviden de un amigo
apiádense de mi dolor,
aunque mañana ya no esté vivo.

observen mi delgadez extrema
miren mi ropa de pordiosero
no soy el de antes, pero sí sincero
observen mi espíritu flácido que enferma
felices porque no sufren mi tristeza,
infeliz yo, enfermo del corazón sin medicina
felices porque su vida hoy no termina”.

Gabriel calló y lloró tanto
ya no podía continuar, palabras de santo,
sus amigos entendieron el dolor ajeno
les tocó el corazón humano y débil.
Gabriel no pudo estar sereno
cayó al piso, cerró los ojos taciturnos
murió allí, y sin aliento no pudo revivir,
y murió al final de su turno
y después de esas frases
de sus amigos y la vida, se pudo despedir.



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Anthony Acosta Pérez (Antorcha)

Un poema muy bueno, muy bien narrado, me ha entretenido mucho todas sus imágenes, me gusto mucho anthony,
encantado de leerte poeta, un cordial saludo compañero :)
 
Eran cuatro amigos
tras dos décadas de separación,
eran tres alegres, uno afligido,
tres contentos, uno sin cura, sin emoción.

Dos décadas posterior al colegio
sabían gozar de la vida sus privilegios
entres chácharas absurdas
sus triunfos, olvidándose sus fracasos,
en medio de apodos, quebrantos y burlas
sus pecados encerrados en pequeños frascos.

Después del recóndito reencuentro
luego de veinte años de separación
Jurábanse jamás olvidar ese momento
pactando una próxima reunión.

- ¡Tomemos alcohol y luego película erótica!
- ¡no, mejor cerveza amigos¡.
Era este día especial, agradable y estrambótica
a tantos años y de vicios, tres eran los mismos.

Gabriel de ropa apolillada no sonreía
propuso la idea de contar sus vidas,
respiraron hondo y con alivio acataron la idea
se sentaron para poder hablar.
Gabriel dijo: empiecen, yo prefiero callar
escucharé atento, hablen que empiece la faena.

habló el primero algo romántico
“pues yo, estoy casado y soy casi rico
y no me lisonjeo amigos míos
era pobre, el dinero se iba cual río
solo tengo amigos, ningún arisco
y vivo a diario un año sabático

la pobreza era excusa
ahora me aman todos,
el dinero todo mal expulsa
ahora vivo feliz y de mil modos,
mis hijos son pequeños
y le doy los mejores juguetes,
cada día parece navideño
y percibo el humo de los cohetes,
no puedo negar, gracias al dinero
soy feliz, todo es bello”.

El segundo amigo de rostro risueño habló:
“yo no tengo profesión, pero gano a la vida,
gano mi dinero y en honradez,
manejo un carro que me da comida
reniego por lentitud, pues amo la rapidez,
pero soy feliz, tengo miles de mujeres,
todas aman mi lengua convincente y de mentira,
en pocos años aprendí a conquistar,
no hay mujer a quien no pueda enamorar

paso confiado a cualquier cantina
escucho en la rocola cualquier canción,
porque las canciones me atinan,
enamorar alimenta mi autoestima,
porque siempre seré:
un capullo de rosa, el conquistador.”

“Yo trabajo en una fábrica - dijo otro muy certero –
y soy el empleado del mes,
casi un gerente por mi esmero,
me aumentan el sueldo, gano como diez,
soy el alma, cerebro de la compañía,
soy luz del sendero; indispensable,
sin mí nada funcionaría,
pienso renunciar, pero el ambiente es agradable,

no me quejo, es justo la vida
estoy comprometido y no sé
qué es carencia, qué es pobreza,
derrocho dinero que no se termina
quizá nada alimente la tristeza,
soy feliz, afortunado como ustedes
vengan a mi hogar y verán mis bienes
por eso les repito soy feliz.”

Gabriel entre su agobio, escuchó atento
escuchó toda la felicidad con descontento,
se puso una mano al pecho y sin poder respirar
rehén de la vida y no como ellos
no quiso guardarse nada, ni siquiera callar
y trató de ser lo más sincero,
se armó de valor y empezó a hablar:

“yo no soy feliz amigos, soy de hielo,
perdí lo que más quiero
carezco de mujer, carro y dinero,
les contaré desde un principio,
soy un solitario que sufre en rimas
no me importa si me llaman conspicuo,
solo les diré que llevo penas encima

yace un año que perdí a mi mujer:
la que amé como loco desde niñez,
íbamos a ser padres, se cruzó la viudez,
todo ese tiempo estuve solo
me enfermé de depresión y del corazón,
un golpe gigante que nadie sintió,
extraño su risa, su cariño empalagador
y está débil mi corazón casi no resiste,
perdí mi vida, trabajo y la ilusión
y para mi vida y viudez, cura no existe

envidio su dicha, yo pierdo mi vida y mi salud
y tal vez hoy me vean en un ataúd,
cuando enfermé, ninguno me visitó,
ninguna lámpara de sus ojos me vio ¡mentira!,
nadie de ustedes caerme al vació vio
y en mi viudez, la resignación jamás llegó,
para mi mal no existe medicina,
soy desafortunado, mi vida flasco y trunco
y ya casi camino al sepulcro

aunque sea una visita de por medio,
pero su ingratitud amigos, no tiene remedio
yo agonizando en el suelo y solo
llorando en la miseria tempestades
nunca pensé en sus triunfos sino sus maldades

Estaba postrado en una cama,
no había esa medicina que sana
débil y casi muerto me daban de comer en la boca:
era la tremenda escasez, sin dinero
sin consuelo, no existe una pastilla
solo acumulé penas y mi cabeza se aloca,
no tengo a nadie y, mi mujer no está viva

no estoy viviendo ni estoy feliz,
siento arder una herida sin cicatriz
que sin evitarlo no se cierra
y el dolor más y más se aferra

¿Por qué amigos nunca me visitaron?,
¿por qué por mí, su amigo, se olvidaron?,
ignoran mi viudez, mi mal es terminal
¿por qué no me dieron un granito de consuelo?,
no tengo salud estoy agonizando en todas partes,
ella fue mi fortaleza y lo primero
y la amo como hoy y como antes

arrastro como cadena esta enfermedad
voy a morir, tal vez hoy, de verdad,
llévense todo de mí excepto mi reproche;
a pesar de ello, amigos los añoro
son el abrigo de otoño...
...casi no siento latir mi corazón fantoche

¡qué bueno compañeros!...
que sean felices, no los noto sinceros,
muerto en vida y con fervor
rezo por ustedes, jamás se olviden de un amigo
apiádense de mi dolor,
aunque mañana ya no esté vivo.

observen mi delgadez extrema
miren mi ropa de pordiosero
no soy el de antes, pero sí sincero
observen mi espíritu flácido que enferma
felices porque no sufren mi tristeza,
infeliz yo, enfermo del corazón sin medicina
felices porque su vida hoy no termina”.

Gabriel calló y lloró tanto
ya no podía continuar, palabras de santo,
sus amigos entendieron el dolor ajeno
les tocó el corazón humano y débil.
Gabriel no pudo estar sereno
cayó al piso, cerró los ojos taciturnos
murió allí, y sin aliento no pudo revivir,
y murió al final de su turno
y después de esas frases
de sus amigos y la vida, se pudo despedir.



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Anthony Acosta Pérez (Antorcha)

Anthony que hermosa narrativa, muy real hoy en día casí no existen las amistades verdaderas, lo felicito, un gran placer pasar a leerle, saludos.
 
Eran cuatro amigos
tras dos décadas de separación,
eran tres alegres, uno afligido,
tres contentos, uno sin cura, sin emoción.

Dos décadas posterior al colegio
sabían gozar de la vida sus privilegios
entres chácharas absurdas
sus triunfos, olvidándose sus fracasos,
en medio de apodos, quebrantos y burlas
sus pecados encerrados en pequeños frascos.

Después del recóndito reencuentro
luego de veinte años de separación
Jurábanse jamás olvidar ese momento
pactando una próxima reunión.

- ¡Tomemos alcohol y luego película erótica!
- ¡no, mejor cerveza amigos¡.
Era este día especial, agradable y estrambótica
a tantos años y de vicios, tres eran los mismos.

Gabriel de ropa apolillada no sonreía
propuso la idea de contar sus vidas,
respiraron hondo y con alivio acataron la idea
se sentaron para poder hablar.
Gabriel dijo: empiecen, yo prefiero callar
escucharé atento, hablen que empiece la faena.

habló el primero algo romántico
“pues yo, estoy casado y soy casi rico
y no me lisonjeo amigos míos
era pobre, el dinero se iba cual río
solo tengo amigos, ningún arisco
y vivo a diario un año sabático

la pobreza era excusa
ahora me aman todos,
el dinero todo mal expulsa
ahora vivo feliz y de mil modos,
mis hijos son pequeños
y le doy los mejores juguetes,
cada día parece navideño
y percibo el humo de los cohetes,
no puedo negar, gracias al dinero
soy feliz, todo es bello”.

El segundo amigo de rostro risueño habló:
“yo no tengo profesión, pero gano a la vida,
gano mi dinero y en honradez,
manejo un carro que me da comida
reniego por lentitud, pues amo la rapidez,
pero soy feliz, tengo miles de mujeres,
todas aman mi lengua convincente y de mentira,
en pocos años aprendí a conquistar,
no hay mujer a quien no pueda enamorar

paso confiado a cualquier cantina
escucho en la rocola cualquier canción,
porque las canciones me atinan,
enamorar alimenta mi autoestima,
porque siempre seré:
un capullo de rosa, el conquistador.”

“Yo trabajo en una fábrica - dijo otro muy certero –
y soy el empleado del mes,
casi un gerente por mi esmero,
me aumentan el sueldo, gano como diez,
soy el alma, cerebro de la compañía,
soy luz del sendero; indispensable,
sin mí nada funcionaría,
pienso renunciar, pero el ambiente es agradable,

no me quejo, es justo la vida
estoy comprometido y no sé
qué es carencia, qué es pobreza,
derrocho dinero que no se termina
quizá nada alimente la tristeza,
soy feliz, afortunado como ustedes
vengan a mi hogar y verán mis bienes
por eso les repito soy feliz.”

Gabriel entre su agobio, escuchó atento
escuchó toda la felicidad con descontento,
se puso una mano al pecho y sin poder respirar
rehén de la vida y no como ellos
no quiso guardarse nada, ni siquiera callar
y trató de ser lo más sincero,
se armó de valor y empezó a hablar:

“yo no soy feliz amigos, soy de hielo,
perdí lo que más quiero
carezco de mujer, carro y dinero,
les contaré desde un principio,
soy un solitario que sufre en rimas
no me importa si me llaman conspicuo,
solo les diré que llevo penas encima

yace un año que perdí a mi mujer:
la que amé como loco desde niñez,
íbamos a ser padres, se cruzó la viudez,
todo ese tiempo estuve solo
me enfermé de depresión y del corazón,
un golpe gigante que nadie sintió,
extraño su risa, su cariño empalagador
y está débil mi corazón casi no resiste,
perdí mi vida, trabajo y la ilusión
y para mi vida y viudez, cura no existe

envidio su dicha, yo pierdo mi vida y mi salud
y tal vez hoy me vean en un ataúd,
cuando enfermé, ninguno me visitó,
ninguna lámpara de sus ojos me vio ¡mentira!,
nadie de ustedes caerme al vació vio
y en mi viudez, la resignación jamás llegó,
para mi mal no existe medicina,
soy desafortunado, mi vida flasco y trunco
y ya casi camino al sepulcro

aunque sea una visita de por medio,
pero su ingratitud amigos, no tiene remedio
yo agonizando en el suelo y solo
llorando en la miseria tempestades
nunca pensé en sus triunfos sino sus maldades

Estaba postrado en una cama,
no había esa medicina que sana
débil y casi muerto me daban de comer en la boca:
era la tremenda escasez, sin dinero
sin consuelo, no existe una pastilla
solo acumulé penas y mi cabeza se aloca,
no tengo a nadie y, mi mujer no está viva

no estoy viviendo ni estoy feliz,
siento arder una herida sin cicatriz
que sin evitarlo no se cierra
y el dolor más y más se aferra

¿Por qué amigos nunca me visitaron?,
¿por qué por mí, su amigo, se olvidaron?,
ignoran mi viudez, mi mal es terminal
¿por qué no me dieron un granito de consuelo?,
no tengo salud estoy agonizando en todas partes,
ella fue mi fortaleza y lo primero
y la amo como hoy y como antes

arrastro como cadena esta enfermedad
voy a morir, tal vez hoy, de verdad,
llévense todo de mí excepto mi reproche;
a pesar de ello, amigos los añoro
son el abrigo de otoño...
...casi no siento latir mi corazón fantoche

¡qué bueno compañeros!...
que sean felices, no los noto sinceros,
muerto en vida y con fervor
rezo por ustedes, jamás se olviden de un amigo
apiádense de mi dolor,
aunque mañana ya no esté vivo.

observen mi delgadez extrema
miren mi ropa de pordiosero
no soy el de antes, pero sí sincero
observen mi espíritu flácido que enferma
felices porque no sufren mi tristeza,
infeliz yo, enfermo del corazón sin medicina
felices porque su vida hoy no termina”.

Gabriel calló y lloró tanto
ya no podía continuar, palabras de santo,
sus amigos entendieron el dolor ajeno
les tocó el corazón humano y débil.
Gabriel no pudo estar sereno
cayó al piso, cerró los ojos taciturnos
murió allí, y sin aliento no pudo revivir,
y murió al final de su turno
y después de esas frases
de sus amigos y la vida, se pudo despedir.



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Queda prohibida la copia de esta poesía, solo será puesta en exhibición para su lectura.
Anthony Acosta Pérez (Antorcha)
Es verdad que los verdaderos amigos se cuentan con los dedos de una mano y a veces sobran.
No a todos la vida nos sonríe
y a veces de amor y soledad se puede llegar a morir.
Moraleja:
Si de verdad valoras a los verdaderos amigos, no dejes que el tiempo, ni los quehaceres formen una barrera, ni presumas lo que que tienes de sobra, mejor regalaun poco de tu tiempo y aprende a ver las necesidades a través de los ojos del alma.
Muy buen relato y una gran reflaxión muy grato haberte leido Anthony, un cálido saludo.
 
Muy emotivo y bellamente melancólico este relato hermano poeta, el contenido profundamente humano, mis felicitaciones Antorcha, mi saludo sincero poeta.
Gracias Manfred por tu comentario, la verdad que he revisado algunos comentarios y me di cuenta de que si usabas "hermanito" en forma cariñosa y te pido disculpas por malinterpretar eso.. saludos para ti también
 
Gracias Manfred por tu comentario, la verdad que he revisado algunos comentarios y me di cuenta de que si usabas "hermanito" en forma cariñosa y te pido disculpas por malinterpretar eso.. saludos para ti también
Este comentario me gustó, primero porque es un a muestra de madures y humildad, eso te hace grande y sabio, en segundo lugar yo no me he ofendido en ningún momento ni siquiera en el foro de política donde se permite la crítica fuerte, respecto a estas líneas reitero que me parecen magníficas porque claramente se siente que salen del corazón y eso es lo que debes seguir buscando en poesía, nunca escribas por escribir, un fuerte abraso Anthony.
 
La verdad es que está muy bien. Debo admitir que a mi personalmente, la parte del principio se me ha hecho larga, pero bueno, tampoco es una composición corta y hay que tratarla como tal. Me he sumergido muy bien en la historia y no es fácil escribir relatos así.
Aunque no sea mi estilo, ya que me lo has pedido, me he pasado por este poema para confirmártelo, el poema está bien. Los poetas que comentaron anteriormente tienen toda la razón. un saludo. Hasta pronto.
Gracias Troto por tu comentario
 
Triste y conmovedora historia de estos "amigos" que se reunieron a reflexionar sobre su vida y como digo un amigo se conoce en los malos momentos, no en los buenos, aquel que permanece fiel a a ti cuando te encuentras caído es aquel que puede de verdad llamarse amigo, de resto son personas que pasaron por tu vida sin ton ni son y que con el tiempo los olvidas, es un placer leerle estimado poeta, gracias me ha dejado un bello mensaje y ha corroborado lo que siempre he pensado, le dejo mis saludos cordiales y como se volvio mi costumbre aunque algunos poetas les disguste le dejo mis sencillos versos ;)

Y tu dices llamarte mi amigo?
dime acaso estuviste cuando estuve enfermo
en mi espíritu frágil y yermo?
entonces donde tu amistad, tu abrigo?
Perdóname , amigo note puedo querer
déjame decirte solo eres
un sol pálido a mis amaneceres,
tan solo nube pasajera que dejo de llover.
 
La resistencia humana tiene un límite, pero quizás Gabriel, siendo aun joven debió pensar en hallar de nuevo el amor, eso es lo que quieren quienes se van, nuestra felicidad, eso hubiera deseado su mujer si lo amaba de verdad.. Quizás a el le faltó alguien que le aconsejara. A veces todo falla, pero hemos de ser fuertes...o perecemos. Melancolía, que entiendo. Bendiciones
Gracias Pilar por tu paso y es excelente tu consejo, discúlpame por recién contestar tu mensaje.. saludos
 
Una buena e interesante narrativa que no puede dejarse hasta el final.
Historia triste que se repite en tiempos y lugares, dando cuenta de la futilidad que representa el apego a las cosas materiales y el insano relegar algo tan valioso como la amistad sincera y el aprecio por el prójimo.
Saludos cordiales.
 

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