NiñaSanctuary
Poeta adicto al portal
Una vida y tres segundos me bastaron
para esperarte, para quererte;
un destino trazado a oscuras
en lienzo blanco, como la fe,
con pinceladas vigorosas
inmunes al solvente corrosivo del ayer,
un golpe de suerte,
la vida justo antes de la muerte,
un agujero en el techo,
un tragaluz...
Barandales de espinas dolorosas,
persiguiendo aquella luz blanca
por caminos estrechos, en penumbra,
todo, todo, todo al final lo valió.
Una vida intentando, sangrando, sanando
y tres segundos en tu paraíso,
cualquier herida en mi alma
sentí que en el olvido se quedó,
y entre tus brazos se evaporaron
de mi cuerpo los cristales
incrustados en mis huesos,
se volvieron pétalos angelicales,
me envolviste con tus alas
tres segundos en tus labios,
tres segundos en tu pecho
y sucedió...
N.S. Septiembre 2016