Deja que sea yo.

Engel

SOÑADOR TOCANDO CON LOS PIES EN TIERRA

Deja que sea yo un sueño en tu palabra, en las cosas que te nombro. Deja que sea yo quien agote tu presente. Deja que sea yo o dame una señal para olvidarme.
Utopía vive en el segundo derecha -a la izquierda no hay puerta-. Necesito entrar, el modo en que llamo me define. Las yemas de mis dedos una confusa ficción y la palabra esdrújula gramaticalmente tocando el timbre. El tiempo detenido en el postigo, en los espejos de una maleta olvidada, donde arde la llave de una esperanza. También la espera es de fuego. Todo el peso de la espera en los ojos, y al cerrarlos reverbera en mis párpados tu andar suave y descuidado.

Cuando apareces retienes la brisa como si fuera un perfume. Hago inventario de todas las fronteras que cruzaré para vencer el resplandor. Lo primero es el eco de tu voz, luego la luz se descalza entre las ruinas que tiene la nostalgia. Puede que ahora entienda aquella metáfora de luz y agua, fuente que resbala hacia la sed, selva de los sueños sobre mí.
Aquí, entre tú y yo, entre el primero y el tercero, la luz de la esperanza vive con la tranquilidad de los recuerdos y nunca necesita pasaporte para entrar y salir del corazón. Deja que sea yo quien recoja tu imagen y el cosmos en que habitas. Vivir sin tiempo ahí, escuchando una y otra vez esa misma canción frente al mar del invierno. Deja que te abrace cuando más lo necesite y sea incapaz de encontrar las palabras precisas.
Me gusta más mirarte que verte. La palabra mirar contiene la escalada a la cima. Me demoro en torno tuyo. Voy y vengo, doy la vuelta, retorno, me gusta volver a empezar ya estando en otro estado, un poco fuera del mundo y de mí, algo loco, diciendo cosas que no entiendo pero que me usan para decirse.
Te miro, te miro, te escucho, la vibración de mi cuerpo me lleva más arriba. Y temo, es con temor que te miro, temor a estallar y desintegrarme. Temor a soltar aquello que no debe soltarse, pero de ese temor sale el jugo que empapa los instantes en los que ya no sé quién soy. Sin ti soy otro, sin ti soy motor de rumbo equivocado, ruedas viradas, entresijos de soledades, números, pasos, sandalias de esparto… deja que sea yo.
 
Última edición:
Encantadora tu prosa, plena de delicadas sensaciones que se acercan y nos envuelven en altos y sutiles vuelos líricos. Personal y expresivo tu acento que nos va orientando con el perfume del alma, pues aquí te encuentro y te leo como allá con otros nombres y en otros lugares, pero con el mismo deslumbrado asombro descubro alegremente tu ciudad.
 
Última edición:

Deja que sea yo un sueño en tu palabra, en las cosas que te nombro. Deja que sea yo quien agote tu presente. Deja que sea yo o dame una señal para olvidarme.
Utopía vive en el segundo derecha -a la izquierda no hay puerta-. Necesito entrar, el modo en que llamo me define. Las yemas de mis dedos una confusa ficción y la palabra esdrújula gramaticalmente tocando el timbre. El tiempo detenido en el postigo, en los espejos de una maleta olvidada, donde arde la llave de una esperanza. También la espera es de fuego. Todo el peso de la espera en los ojos, y al cerrarlos reverbera en mis párpados tu andar suave y descuidado.

Cuando apareces retienes la brisa como si fuera un perfume. Hago inventario de todas las fronteras que cruzaré para vencer el resplandor. Lo primero es el eco de tu voz, luego la luz se descalza entre las ruinas que tiene la nostalgia. Puede que ahora entienda aquella metáfora de luz y agua, fuente que resbala hacia la sed, selva de los sueños sobre mí.

Aquí, entre tú y yo, entre el primero y el tercero, la luz de la esperanza vive con la tranquilidad de los recuerdos y nunca necesita pasaporte para entrar y salir del corazón. Deja que sea yo quien recoja tu imagen y el cosmos en que habitas. Vivir sin tiempo ahí, escuchando una y otra vez esa misma canción frente al mar del invierno. Deja que te abrace cuando más lo necesite y sea incapaz de encontrar las palabras precisas.

Me gusta más mirarte que verte. La palabra mirar contiene la escalada a la cima. Me demoro en torno tuyo. Voy y vengo, doy la vuelta, retorno, me gusta volver a empezar ya estando en otro estado, un poco fuera del mundo y de mí, algo loco, diciendo cosas que no entiendo pero que me usan para decirse.

Te miro, te miro, te escucho, la vibración de mi cuerpo me lleva más arriba. Y temo, es con temor que te miro, temor a estallar y desintegrarme. Temor a soltar aquello que no debe soltarse, pero de ese temor sale el jugo que empapa los instantes en los que ya no sé quién soy. Sin ti soy otro, sin ti soy motor de rumbo equivocado, ruedas viradas, entresijos de soledades, números, pasos, sandalias de esparto… deja que sea yo.
Estupenda prosa que lleva el lector muy lejos en tu universo, cada vez le ofrece un viaje mágico, y me dejé llevar por tu pluma por tu voz recitando, todo un gusto amigo Engel haber podido distrutar el instante de tus letras. Amistad poética Amarilys
 
un poco fuera del mundo y de mí, algo loco, diciendo cosas que no entiendo pero que me usan para decirse.

Esta frase me ha resultado absoluta, diría yo que hasta puede definir la imagen que a veces me viene a la cabeza cuando te imagino creando, envuelto entre palabras que te flotan y te traspasan...

Es una prosa redonda que transporta en sentimiento. Es algo que tiene que estar muy dentro de ti porque te caracteriza sin lugar a dudas.
Un final precioso. Felicidades querido amigo.

Palmira
 
Esta frase me ha resultado absoluta, diría yo que hasta puede definir la imagen que a veces me viene a la cabeza cuando te imagino creando, envuelto entre palabras que te flotan y te traspasan...

Es una prosa redonda que transporta en sentimiento. Es algo que tiene que estar muy dentro de ti porque te caracteriza sin lugar a dudas.
Un final precioso. Felicidades querido amigo.

Palmira
Gracias querida amiga. Reconfortante tu visita... como siempre.
Un beso.
 

Deja que sea yo un sueño en tu palabra, en las cosas que te nombro. Deja que sea yo quien agote tu presente. Deja que sea yo o dame una señal para olvidarme.
Utopía vive en el segundo derecha -a la izquierda no hay puerta-. Necesito entrar, el modo en que llamo me define. Las yemas de mis dedos una confusa ficción y la palabra esdrújula gramaticalmente tocando el timbre. El tiempo detenido en el postigo, en los espejos de una maleta olvidada, donde arde la llave de una esperanza. También la espera es de fuego. Todo el peso de la espera en los ojos, y al cerrarlos reverbera en mis párpados tu andar suave y descuidado.

Cuando apareces retienes la brisa como si fuera un perfume. Hago inventario de todas las fronteras que cruzaré para vencer el resplandor. Lo primero es el eco de tu voz, luego la luz se descalza entre las ruinas que tiene la nostalgia. Puede que ahora entienda aquella metáfora de luz y agua, fuente que resbala hacia la sed, selva de los sueños sobre mí.

Aquí, entre tú y yo, entre el primero y el tercero, la luz de la esperanza vive con la tranquilidad de los recuerdos y nunca necesita pasaporte para entrar y salir del corazón. Deja que sea yo quien recoja tu imagen y el cosmos en que habitas. Vivir sin tiempo ahí, escuchando una y otra vez esa misma canción frente al mar del invierno. Deja que te abrace cuando más lo necesite y sea incapaz de encontrar las palabras precisas.

Me gusta más mirarte que verte. La palabra mirar contiene la escalada a la cima. Me demoro en torno tuyo. Voy y vengo, doy la vuelta, retorno, me gusta volver a empezar ya estando en otro estado, un poco fuera del mundo y de mí, algo loco, diciendo cosas que no entiendo pero que me usan para decirse.

Te miro, te miro, te escucho, la vibración de mi cuerpo me lleva más arriba. Y temo, es con temor que te miro, temor a estallar y desintegrarme. Temor a soltar aquello que no debe soltarse, pero de ese temor sale el jugo que empapa los instantes en los que ya no sé quién soy. Sin ti soy otro, sin ti soy motor de rumbo equivocado, ruedas viradas, entresijos de soledades, números, pasos, sandalias de esparto… deja que sea yo.

Paso a saludarte y a decirte que he leído y me ha encantado
Un abrazo
Nélida
 
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Prosa del MES


(Seleccionada por la administración entre las propuestas remitidas por moderadores y/o usuarios)


Muchas FELICIDADES
MUNDOPOESIA.COM
 
Muchas felicidades por este rescate que ciertamente vale la pena. Tu relato es maravilloso,
nos lleva a transitar por ese fervor amoroso que hace vibrar tus letras.
Besitos cariñosos vuelen a tus mejillas.
 

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