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El corsé

Felipe Fuentes García

Poeta asiduo al portal
¿No es ya "verbolatría" el ejercicio
de querer cabalgar y asir las bridas
de este "catorcepiés" con las heridas
de un poema arrojado al precipicio?

Porque rimar palabras es oficio
(arde el buril en idas y venidas):
no hay arte en maquillarle sus medidas
para que encaje justo el artificio.

¿Qué queda así de la palabra? -Eco.
¿Qué queda más que herencia de legado
en este agraz festín del "versoeta"?

El artefacto suena a cuerpo hueco
si en sus versos no late lo incendiado,
por mucho que el soneto llegue a meta.
 
Última edición:
¿No es ya "verbolatría" el ejercicio
de querer cabalgar y asir las bridas
de este "catorcepiés" con las heridas
de un poema arrojado al precipicio?

Porque rimar palabras es oficio
(arde el buril en idas y venidas):
no hay arte en maquillarle sus medidas
para que encaje justo el artificio.

¿Qué queda así de la palabra? -Eco.
¿Qué queda más que herencia de legado
en este agraz festín del "versoeta"?

El artefacto suena a cuerpo hueco
si en sus versos no late lo incendiado,
por mucho que el soneto llegue a meta.
La primera vez que supe del neologismo «verbolatría», muy lindo por cierto, fue leyendo a Hazel Cazorla. Creí que la palabra la había inventado yo mientras ensayaba un poema ─¡vaya iluso!, jejeje─ pero resulta que esta muchacha ya decía en su artículo, refiriéndose a Antonio Gala: "La pasión por la libertad que trasluce en la obra de Gala se expresa en un lenguaje igualmente apasionado, en un verdadero culto del verbo, admitido por el propio autor, que se ha confesado culpable de verbolatría". Entonces perdí el interés en usarla, aunque siguiera enamorado de ella...

Totalmente de acuerdo contigo en que no hay cosa poéticamente más despreciable que un soneto con corsé. Lo ideal, opino yo, es que el poema, cualquiera que sea, salga airoso del reto que supone y plantea la rima y la métrica, si tal reto existiera. Cuando uno descubre que algunos poetas prefieren los vericuetos a las avenidas y lo artificioso a lo natural, descubre también a un rimador más. Por eso celebro el espíritu crítico de tus versos, su perfección técnica, su altura poética, el equilibrio entre estética y mensaje, su originalidad y el aplomo con el que has enfrentado a esta imponente y arisca bestia de catorce patas.
¡Tremendo soneto, Campeón!
Te felicito.
 
Última edición por un moderador:
Buen soneto en su cerrado corsé al que critica con ingenio y escogidas palabras de nuevo cuño.

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¿No es ya "verbolatría" el ejercicio
de querer cabalgar y asir las bridas
de este "catorcepiés" con las heridas
de un poema arrojado al precipicio?

Porque rimar palabras es oficio
(arde el buril en idas y venidas):
no hay arte en maquillarle sus medidas
para que encaje justo el artificio.

¿Qué queda así de la palabra? -Eco.
¿Qué queda más que herencia de legado
en este agraz festín del "versoeta"?

El artefacto suena a cuerpo hueco
si en sus versos no late lo incendiado,
por mucho que el soneto llegue a meta.
Es la palabra, estimado Felipe,
ambicioso ladrillo del soñado edificio,
pero sin un buen arquitecto,
se queda en chozo con pretensiones;
brillante tu pluma en este soneto,
donde has llegado al pináculo partiendo de una buena base;
un saludo cordial,
Eduardo
 
Una excelente reflexión sobre lo que supone hacer un soneto, Felipe; ese arranque es muy significativo porque es efectivamente como un cabalgar y asir las bridas; no estoy muy de acuerdo en cambio con lo que dices en el segundo cuarteto, si es que lo entiendo bien: yo creo que sí que hay arte en el oficio de rimar y ajustar las medidas de una manera tal que lo que se va a recitar luego (o lo que vamos recitando mientras componemos) tenga no solo la métrica justa sino los acentos dispuestos de tal forma que suenen bien al oído; claro que el contenido tiene que tener un "fuego" que incendie al lector, que lo acalore, que le traspase, ese es el gran reto del que hace un poema, hacer ese encaje de bolillos en dode fondo y forma constituyan un ente perfectamente esamblado que cale profundamente en el aque lo reciba.

Saludos cordiales.

¿No es ya "verbolatría" el ejercicio
de querer cabalgar y asir las bridas
de este "catorcepiés" con las heridas
de un poema arrojado al precipicio?

Porque rimar palabras es oficio
(arde el buril en idas y venidas):
no hay arte en maquillarle sus medidas
para que encaje justo el artificio.

¿Qué queda así de la palabra? -Eco.
¿Qué queda más que herencia de legado
en este agraz festín del "versoeta"?

El artefacto suena a cuerpo hueco
si en sus versos no late lo incendiado,
por mucho que el soneto llegue a meta.
 
Última edición:
Desde luego, que si no late lo incendiado,no consigues la meta,eres un excelente poeta,marga
¿No es ya "verbolatría" el ejercicio
de querer cabalgar y asir las bridas
de este "catorcepiés" con las heridas
de un poema arrojado al precipicio?

Porque rimar palabras es oficio
(arde el buril en idas y venidas):
no hay arte en maquillarle sus medidas
para que encaje justo el artificio.

¿Qué queda así de la palabra? -Eco.
¿Qué queda más que herencia de legado
en este agraz festín del "versoeta"?

El artefacto suena a cuerpo hueco
si en sus versos no late lo incendiado,
por mucho que el soneto llegue a meta.
 
Última edición:
¿No es ya "verbolatría" el ejercicio
de querer cabalgar y asir las bridas
de este "catorcepiés" con las heridas
de un poema arrojado al precipicio?

Porque rimar palabras es oficio
(arde el buril en idas y venidas):
no hay arte en maquillarle sus medidas
para que encaje justo el artificio.

¿Qué queda así de la palabra? -Eco.
¿Qué queda más que herencia de legado
en este agraz festín del "versoeta"?

El artefacto suena a cuerpo hueco
si en sus versos no late lo incendiado,
por mucho que el soneto llegue a meta.

Me gusta mucho el soneto, en que desarrollas una critica que según entiendo debe darse prioridad al sentimiento que exprese y contagie(ese fuego que late en el poema), que el el simple rimar y ajustar acentos cual corsé, sin embargo creo que combinar ambas cosas, lograr ambas sin disminuir una en favor de la otra es el gran reto a la excelencia, dentro de la poesía clasica.
 
La primera vez que supe del neologismo «verbolatría», muy lindo por cierto, fue leyendo a Hazel Cazorla. Creí que la palabra la había inventado yo mientras ensayaba un poema ─¡vaya iluso!, jejeje─ pero resulta que esta muchacha ya decía en su artículo, refiriéndose a Antonio Gala: "La pasión por la libertad que trasluce en la obra de Gala se expresa en un lenguaje igualmente apasionado, en un verdadero culto del verbo, admitido por el propio autor, que se ha confesado culpable de verbolatría". Entonces perdí el interés en usarla, aunque siguiera enamorado de ella...

Totalmente de acuerdo contigo en que no hay cosa poéticamente más despreciable que un soneto con corsé. Lo ideal, opino yo, es que el poema, cualquiera que sea, salga airoso del reto que supone y plantea la rima y la métrica, si tal reto existiera. Cuando uno descubre que algunos poetas prefieren los vericuetos a las avenidas y lo artificioso a lo natural, descubre también a un rimador más. Por eso celebro el espíritu crítico de tus versos, su perfección técnica, su altura poética, el equilibrio entre estética y mensaje, su originalidad y el aplomo con el que has enfrentado a esta imponente y arisca bestia de catorce patas.
¡Tremendo soneto, Campeón!
Te felicito.


Gracias, Elhi Delsue, por tu amable y generoso comentario, y por tu felicitación.

Respecto al soneto, no consiste, en efecto, cumplir meramente con la preceptiva. Es como ponerse a desarrollar una novela, una vez que se conocen (y con su solo auxilio) las reglas de la sintaxis. El poema es una cosa y la mera forma, otra. De hecho, salvo el "ritmo", la poesía -esa singular construcción de un esbozo de la realidad mediante la palabra- puede prescindir de la medida del verso, de las rimas y demás estructuras versales o retóricas. Pienso además que el poema no se puede llevar a cabo "sólo" desde un punto de vista intelectual. Que ha de partir de la experiencia y que, como cualquier arte, ha de realizarse una vez disipada o atenuada la emoción de tal experiencia y que motiva la composición, es decir, debe realizarse, en mi modesta opinión, con la cabeza "fría". Los poemas "en caliente" o "con en corazón en la mano" conducen, paradógicamente, a propuestas ordinarias o mediocres con mucha frecuencia.

Reitero mi agradecimiento a tu valioso comentario.

Recibe un abrazo.
Felipe.
 
Es la palabra, estimado Felipe,
ambicioso ladrillo del soñado edificio,
pero sin un buen arquitecto,
se queda en chozo con pretensiones;
brillante tu pluma en este soneto,
donde has llegado al pináculo partiendo de una buena base;
un saludo cordial,
Eduardo


Muchas gracias, Eduardo, por tus generosas palabras.

Recibe un afectuoso saludo.
Felipe.
 
Una excelente reflexión sobre lo que supone hacer un soneto, Felipe; ese arranque es muy significativo porque es efectivamente como un cabalgar y asir las bridas; no estoy muy de acuerdo en cambio con lo que dices en el segundo cuarteto, si es que lo entiendo bien: yo creo que sí que hay arte en el oficio de rimar y ajustar las medidas de una manera tal que lo que se va a recitar luego (o lo que vamos recitando mientras componemos) tenga no solo la métrica justa sino los acentos dispuestos de tal forma que suenen bien al oído; claro que el contenido tiene que tener un "fuego" que incendie al lector, que lo acalore, que le traspase, ese es el gran reto del que hace un poema, hacer ese encaje de bolillos en dode fondo y forma constituyan un ente perfectamente esamblado que cale profundamente en el aque lo reciba.

Saludos cordiales.

Apreciado jmacgar:
Agradezco tu comentario y aprecio tus valoraciones.
Yo creo que coincides prácticamente con lo que yo expreso en mi soneto. Para mí un artesano hace propuestas casi en serie y, siendo a menudo particular, hace su trabajo con criterios de utilidad. Un artista, en cambio, tiende a lo único e irrepetible y, con una "historia" detrás, emplea un criterio de universalidad y belleza. ¿Cómo alcanza la cima de su labor el artesano? La respuesta es con la habilidad, con la repetición de la tarea, con el aprendizaje del oficio. ¿Y cómo lo hace el artista? Con su talento. Ahora bien, han existido, existen y existirán buenos artesanos y artistas, las dos cosas. Pero la artesanía no garantiza el arte. El oficio no acarrea el talento, mientras que un artista es capaz de "romper los moldes", si lo exige el objeto que elabora.
En mi soneto lo que quiero expresar es eso, que una cosa es hacer un poema con la "forma" de soneto, y otra muy diferente, la de hacer un soneto reducido prácticamente a su carcasa, por más que las reglas sintácticas, retóricas y las propias de la estructura se cumplan meticulosamente. Lo que viene a decir que, aunque el fondo y la forma deben adecuarse (los artistas con oficio saben armonizar ambas cosas), lo importante al fin de cuentas es el fondo, no al revés.
Esto nos lleva inexorablemente a profundizar en el concepto de poema. Te dejo aquí, en mi propuesta y en mis respuestas a diferentes comentarios suscitados, lo que yo opino al respecto: http://www.mundopoesia.com/foros/temas/reflexiones-sobre-el-poema.540572/

Recibe un cordial saludo,
Felipe.
 
Última edición:
¿Cómo no apluidir tal soneto?, es digno de encomio ver como el poeta y su estro coevo conjenian de forma maravillosa sin dar lugar a ripios.
 
Me gusta mucho el soneto, en que desarrollas una critica que según entiendo debe darse prioridad al sentimiento que exprese y contagie(ese fuego que late en el poema), que el el simple rimar y ajustar acentos cual corsé, sin embargo creo que combinar ambas cosas, lograr ambas sin disminuir una en favor de la otra es el gran reto a la excelencia, dentro de la poesía clasica.

Te doy las gracias, Arnet, por tu atento comentario. Me alegro de que te haya gustado el soneto.

Recibe un cordial saludo.
Felipe.
 
¿No es ya "verbolatría" el ejercicio
de querer cabalgar y asir las bridas
de este "catorcepiés" con las heridas
de un poema arrojado al precipicio?

Porque rimar palabras es oficio
(arde el buril en idas y venidas):
no hay arte en maquillarle sus medidas
para que encaje justo el artificio.

¿Qué queda así de la palabra? -Eco.
¿Qué queda más que herencia de legado
en este agraz festín del "versoeta"?

El artefacto suena a cuerpo hueco
si en sus versos no late lo incendiado,
por mucho que el soneto llegue a meta.
Muy cierto su planteamiento...le felicito por éste señor soneto con el que nos deleita.
 

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