Abii
Poeta recién llegado
Pensaba y pensaba,
cómo un mundo tan lleno,
estaba tan vacío,
cómo el sonido de los pájaros,
el suave oleaje de un río,
ya no valían nada,
ya no bastaban para sacarte una sonrisa,
pensaba cómo cambiaste prioridades,
cómo ya no sentías la brisa,
esa que tu pelo rozaba,
que era como una caricia:
"Acaríciame el alma,
¡ay dulce brisa!
regálame su mirada,
regálame sus ojos,
regálame las palabras,
esas que ella pronuncia,
ésas que dulce y pacífica anuncia,
y me revolucionan la vida,
¡Ay dulce, ay suave brisa!
nunca dejes que se vaya,
que a mi ritmo acompasa,
y a mi alma endulza"
Eso decías, eso afirmabas,
incluso hablabas de una familia,
¿Qué ha pasado, ay dulce brisa?
si yo lo he amado, si él me amaba,
y es que he perdido ya su mirada,
he caído de la corniza,
dímelo ahora, ay dulce brisa,
¿me devolverás a mi amado
o me quitarás la sonrisa?