Fabiola Montes
Poeta asiduo al portal
Arropados en tules de anhelo
nuestra miradas consintieron
y la distancia entre ambos se acortó.
Palpitaron nuestros corazones
mientras, con suavidad infinita,
tus labios besaban los pliegues de mi flor.
Se irguieron mis caderas
para que pudieras beber en copa
el dulce néctar de nuestra pasión.
En el vals de amor que danzamos
fuimos uno, mil veces, en voraz exhalación.
Y al llegar al feliz consuelo
en la cadencia del silencio
esperamos el nacimiento del sol.
nuestra miradas consintieron
y la distancia entre ambos se acortó.
Palpitaron nuestros corazones
mientras, con suavidad infinita,
tus labios besaban los pliegues de mi flor.
Se irguieron mis caderas
para que pudieras beber en copa
el dulce néctar de nuestra pasión.
En el vals de amor que danzamos
fuimos uno, mil veces, en voraz exhalación.
Y al llegar al feliz consuelo
en la cadencia del silencio
esperamos el nacimiento del sol.