COMO UN BESO EN EL CIELO
Desde el mosto de las veredas
se inclina el trazo de la tarde
mientras mi mano deja caer tu nombre
como un beso en el cielo,
mientras me nombras y te lavas los ojos
con mi silencio.
Observo memorias que titilan
narcisos amarillos en tu mirada,
aromas descascarados
que atraviesan esta pasión
que sonríe por ti.
Como vaho de noches incoloras
te humedeces en mí
como la paz subyugante de la tarde
donde me haces crecer
hasta contemplar el óvalo encendido
que me tiende la cuculí de tus labios.
Y se me vienen tus miradas
como éxtasis entre las manos
anunciando la estatura del cielo
que llena de versos mi pecho,
un faro de luz que roza
el hambre de mi boca.
EBAN