jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
cuando alguien se encuentre con este poema mío
dentro de 500 años, cuando ya no quede
en el mundo ni un río, ni un árbol, ni una mínima
parcela de terreno que conserve
su forma original, su primitivo nexo con la tierra
y el aire esté envenenado y la atmósfera cuarteada
y el viento apeste a infierno y los pájaros se hayan convertido
en grotescos seres cacofónicos
y los animales repten permutados
en criaturas de horrenda y lastimosa estampa
por sulfurosos yermos y campiñas de abrojos
qué le importará a ese lector poder enterarse
que esta noche, mientras mi pluma rasga
la suave superficie de esta hoja
mi espíritu está cansado, mi corazón abatido
y yo me siento triste, solo, viejo y acabado;
eso suponiendo que alguien lea esto:
lo más probable es que ya para entonces
la tierra entera sea un inhabitado desierto
un erial calcinado, un raquítico páramo
donde todo el mundo se haya ido ya por fin
después de intentarlo sin pausa, sin nunca menguar el esfuerzo
a la puta mierda
.
dentro de 500 años, cuando ya no quede
en el mundo ni un río, ni un árbol, ni una mínima
parcela de terreno que conserve
su forma original, su primitivo nexo con la tierra
y el aire esté envenenado y la atmósfera cuarteada
y el viento apeste a infierno y los pájaros se hayan convertido
en grotescos seres cacofónicos
y los animales repten permutados
en criaturas de horrenda y lastimosa estampa
por sulfurosos yermos y campiñas de abrojos
qué le importará a ese lector poder enterarse
que esta noche, mientras mi pluma rasga
la suave superficie de esta hoja
mi espíritu está cansado, mi corazón abatido
y yo me siento triste, solo, viejo y acabado;
eso suponiendo que alguien lea esto:
lo más probable es que ya para entonces
la tierra entera sea un inhabitado desierto
un erial calcinado, un raquítico páramo
donde todo el mundo se haya ido ya por fin
después de intentarlo sin pausa, sin nunca menguar el esfuerzo
a la puta mierda
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