TARDE GRIS
Poeta que considera el portal su segunda casa
Quiero ver tu rostro para mirar el otro lado de la luna
esculpiendo la huella de tu amor en mi piel,
alunizando en mi alma y repitiendo tu llegada
una y otra vez.
Quiero escuchar los gemidos de las hojas tibias
cuando llegues y con tu paso firme
acercar las sombras con un beso de miel.
Cuando llegues, llevaré bordado el tejido de mi carne viva
contando los minutos, besando los recuerdos,
deshojando las horas marchitas para renacer a la vida
en una nueva flor, convertida en silencio amante
donde solo la respiración se agita y el hilo del tiempo
se retira sigiloso para no interrumpir tu llegada.
Cuando llegues, moriré en tus brazos, degustaré
el paraíso de tus labios tibios y mojaré mi cara
con el néctar de tu mirada suave, enamorada.
esculpiendo la huella de tu amor en mi piel,
alunizando en mi alma y repitiendo tu llegada
una y otra vez.
Quiero escuchar los gemidos de las hojas tibias
cuando llegues y con tu paso firme
acercar las sombras con un beso de miel.
Cuando llegues, llevaré bordado el tejido de mi carne viva
contando los minutos, besando los recuerdos,
deshojando las horas marchitas para renacer a la vida
en una nueva flor, convertida en silencio amante
donde solo la respiración se agita y el hilo del tiempo
se retira sigiloso para no interrumpir tu llegada.
Cuando llegues, moriré en tus brazos, degustaré
el paraíso de tus labios tibios y mojaré mi cara
con el néctar de tu mirada suave, enamorada.
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