Argatxe
Poeta recién llegado
El diálogo se me hace envolvente, en éste columpio basculante,
tan por dentro del aire, en el hábitat celeste,
cuando me voy deslizando sin alas, por un agujero sin esquinas
pero lleno de caricias y a veces con espinas,
respirando, con mi pecho ensanchado, que desea izarse más aprisa,
bajo la rama fortuita, de una suerte inespecífica,
y cómo vuela, mi risa hacia arriba, cada vez más alta y más arriba,
y más humana y siempre temporal,
y qué gozada cuando me suena, el corazón refinado de tu excelso infinito,
que vuelca sobre mí, todo su exceso de azul apasionado,
y luego..., voy cayendo hacia abajo en un sobresalto temeroso
hacia el reino del espanto,
y viajo con el vértigo hasta que nuevamente me elevo y me elevo
y vuelvo a besar el nido de tu cielo.
Y se me escapa la vida en un columpio que adivina el miedo,
pero solamente quien ama, vuela presto y solícito.
Y por ello, he de volver a besar el cielo,
a besar el cielo, a besar tu cielo...
Autor. El brujo de letziaga
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