La soledad

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jorge enrique mantilla

Poeta asiduo al portal
LA SOLEDAD
No sé qué me pasa
, siento sus pasos llegar
El miedo carcome el susto de mi integridad
No sé si esperarla despierto o en las noches oscuras o en la clandestinidad
O dormido, quizás sea un sueño de pesadillas o de orfandad
Los amigos se han marchado, dejando un vacío de soledad
Sin familia, sin hijos, la mente se nubla, no hay espacio para la caridad
Los días son grises, correr hacía donde, ya no hay hermandad
La soledad hace mella, tengo miedo a la sociedad
La soledad me está llevando al desespero, clamo por mi libertad
El corazón derrama sangre, que escurre sin pena ni piedad
Ojos desorbitados, señalan el camino de espinas de calamidad
No quiero despedidas, de incertidumbre, de heridas está hecha mi soledad
Su abrazo, en escalofrío me estremece, la siento llegar
Quiero salir corriendo, el desespero, mis voces gritar
No hay a quien saludar, la soledad destino fatal
Quisiera morir, antes de que se pose y me arrastre a su lodazal
Los recuerdos corren presurosos, sin esperanzas de añorar
La melancolía me envuelve en dolor y desolación
La soledad se vuelve tristeza, sin alicientes de regresar
Un nudo profundo me enreda, todo se vuelve una maldición
Soledad punzante, que clava su dardo espinoso y mortal
Entristeciendo corazones y expulsando espíritus sin un funeral
Dejando tristeza y cabizbajos a más de un infeliz ocasional
Rabia y desesperación, claman venganza, desierto infernal
Soledad de silencios, de espejismos de hambre y de sed
Soledad de escombros, de espinas y desiertos, que desaparecen sin entender
Soledad de fuegos, que arden en llamas al atardecer
Soledad de lágrimas, que acrecientan las cuencas sin comprender
Soledad miserable, que agota el cuerpo y el espíritu huye al fallecer
Soledad, sin tumbas ni flores, lápidas sin nombre a quién agradecer
Desaparece sin dejar rastro, soledad lúgubre, que nos envejece hasta enloquecer
Enfermedad silenciosa que nos cubre en mortaja, la muerte fin de nuestro ser.
“Joreman” Jorge Enrique Mantilla
Bucaramanga oct 11-2016
 
No sé qué me pasa, siento sus pasos llegar
El miedo carcome el susto de mi integridad
No sé si esperarla despierto o en las noches oscuras o en la clandestinidad
O dormido, quizás sea un sueño de pesadillas o de orfandad
Los amigos se han marchado, dejando un vacío de soledad
Sin familia, sin hijos, la mente se nubla, no hay espacio para la caridad
Los días son grises, correr hacía donde, ya no hay hermandad
La soledad hace mella, tengo miedo a la sociedad
La soledad me está llevando al desespero, clamo por mi libertad
El corazón derrama sangre, que escurre sin pena ni piedad
Ojos desorbitados, señalan el camino de espinas de calamidad
No quiero despedidas, de incertidumbre, de heridas está hecha mi soledad
Su abrazo, en escalofrío me estremece, la siento llegar
Quiero salir corriendo, el desespero, mis voces gritar
No hay a quien saludar, la soledad destino fatal
Quisiera morir, antes de que se pose y me arrastre a su lodazal
Los recuerdos corren presurosos, sin esperanzas de añorar
La melancolía me envuelve en dolor y desolación
La soledad se vuelve tristeza, sin alicientes de regresar
Un nudo profundo me enreda, todo se vuelve una maldición
Soledad punzante, que clava su dardo espinoso y mortal
Entristeciendo corazones y expulsando espíritus sin un funeral
Dejando tristeza y cabizbajos a más de un infeliz ocasional
Rabia y desesperación, claman venganza, desierto infernal
Soledad de silencios, de espejismos de hambre y de sed
Soledad de escombros, de espinas y desiertos, que desaparecen sin entender
Soledad de fuegos, que arden en llamas al atardecer
Soledad de lágrimas, que acrecientan las cuencas sin comprender
Soledad miserable, que agota el cuerpo y el espíritu huye al fallecer
Soledad, sin tumbas ni flores, lápidas sin nombre a quién agradecer
Desaparece sin dejar rastro, soledad lúgubre, que nos envejece hasta enloquecer
Enfermedad silenciosa que nos cubre en mortaja, la muerte fin de nuestro ser.
la soledad compañia perfecta de todo poeta...
saludos (más que un poema da más para una prosa poética)
 
Yo sí me siento querido. Pero es porque tengo ayuda psicológica. Tengo Fe en el psicoanálisis y en la psiquiatría. Mi mente puede brillar, algún día. Me apoyo en los expertos, y profesionales del ramo. No me gusta andar a obscuras, por la vida. Nos ha tocado vivir el comienzo de una nueva era zodiacal, llamada Acuario. El fin del mundo es así... No es tan destructivo, sino que es un cambio en la conciencia. Un cambio, en la percepción de quiénes somos. Un cambio, hacia la pericia. Lo sutil. El tercer milenio es el Milenio del Espíritu. Debemos adaptarnos cuanto antes, a estas energías femeninas que inundan del planeta Tierra. Energías que proceden de los chorros de fotones, emitidos por el núcleo galáctico, de la Vía Láctea. Que llegan a nuestro sistema estelar, y van polinizando nuestras mentes. Fabricándonos, como si fuéramos profetas.
 
LA SOLEDAD
No sé qué me pasa
, siento sus pasos llegar
El miedo carcome el susto de mi integridad
No sé si esperarla despierto o en las noches oscuras o en la clandestinidad
O dormido, quizás sea un sueño de pesadillas o de orfandad
Los amigos se han marchado, dejando un vacío de soledad
Sin familia, sin hijos, la mente se nubla, no hay espacio para la caridad
Los días son grises, correr hacía donde, ya no hay hermandad
La soledad hace mella, tengo miedo a la sociedad
La soledad me está llevando al desespero, clamo por mi libertad
El corazón derrama sangre, que escurre sin pena ni piedad
Ojos desorbitados, señalan el camino de espinas de calamidad
No quiero despedidas, de incertidumbre, de heridas está hecha mi soledad
Su abrazo, en escalofrío me estremece, la siento llegar
Quiero salir corriendo, el desespero, mis voces gritar
No hay a quien saludar, la soledad destino fatal
Quisiera morir, antes de que se pose y me arrastre a su lodazal
Los recuerdos corren presurosos, sin esperanzas de añorar
La melancolía me envuelve en dolor y desolación
La soledad se vuelve tristeza, sin alicientes de regresar
Un nudo profundo me enreda, todo se vuelve una maldición
Soledad punzante, que clava su dardo espinoso y mortal
Entristeciendo corazones y expulsando espíritus sin un funeral
Dejando tristeza y cabizbajos a más de un infeliz ocasional
Rabia y desesperación, claman venganza, desierto infernal
Soledad de silencios, de espejismos de hambre y de sed
Soledad de escombros, de espinas y desiertos, que desaparecen sin entender
Soledad de fuegos, que arden en llamas al atardecer
Soledad de lágabsentrimas, que acrecientan las cuencas sin comprender
Soledad miserable, que agota el cuerpo y el espíritu huye al fallecer
Soledad, sin tumbas ni flores, lápidas sin nombre a quién agradecer
Desaparece sin dejar rastro, soledad lúgubre, que nos envejece hasta enloquecer
Enfermedad silenciosa que nos cubre en mortaja, la muerte fin de nuestro ser.
“Joreman” Jorge Enrique Mantilla
Bucaramanga oct 11-2016
Recuerdos y soledad en ese fuego de tristeza.
reseñas de sentimientos que se prenden en
ese descascarado ambito de las limitadas
melancolias. felicidades luzyabsenta

NOTA: Al saber de bucaramanga pense en mi viaje
hacia valledupar. estacion de autobuses. calor y
sobre todo aromas.
 
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