María Rentería
Luna en Acuario.
Imagen de Internet
Si alrededor de mí hay fuertes tormentas,
tus besos, la guarida en que me refugio.
Cuando los embates de la vida afrentan,
son tus besos la evasión, el dulce embrujo.
Lobezna temerosa en tu madriguera
me protejo de los centelleantes rayos.
¡Ensorcedores sonidos de guerra!
Me escondo en la comisura de tus labios.
¡Sí! Tus besos me dan alegría y paz,
no obstante que alrededor se caiga el cielo,
sin importar truenos, lluvia pertinaz
o el tremor de tierra que me manda al suelo.
Porque en ti yo me inspiro y me complemento,
armonía de vidas entrelazadas.
Porque en ti siempre encuentro lo que no tengo...
¡en ti mis emociones no son negadas!
Recuérdame si estás lejos o muy cerca...
¡Lo sé! No tienes la obligación de amarme.
A esta devoción mi corazón se aferra;
yo siempre estaré cuando quieras buscarme.
tus besos, la guarida en que me refugio.
Cuando los embates de la vida afrentan,
son tus besos la evasión, el dulce embrujo.
Lobezna temerosa en tu madriguera
me protejo de los centelleantes rayos.
¡Ensorcedores sonidos de guerra!
Me escondo en la comisura de tus labios.
¡Sí! Tus besos me dan alegría y paz,
no obstante que alrededor se caiga el cielo,
sin importar truenos, lluvia pertinaz
o el tremor de tierra que me manda al suelo.
Porque en ti yo me inspiro y me complemento,
armonía de vidas entrelazadas.
Porque en ti siempre encuentro lo que no tengo...
¡en ti mis emociones no son negadas!
Recuérdame si estás lejos o muy cerca...
¡Lo sé! No tienes la obligación de amarme.
A esta devoción mi corazón se aferra;
yo siempre estaré cuando quieras buscarme.
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